Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Apenas de tus labios ya quedaba
ni el poso de amargura en la garganta,
ni el verde de tus ojos donde tanta
semilla de esperanza marchitaba
en manglares curtidos de almadraba.
Anoche Pigmalión tu eco imanta
y quiebro la promesa hecha santa,
dejando nuevamente el alma esclava.
Tu voz es madrigal en mi angostura,
esquife este latir en tu marea
a pesar de su rota arboladura.
Lebrel enrabietado en la azotea
aullándole a la luna que censura
el beso de marfil de Galatea.
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