Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Quién le puso el cascabel al gato?
¿Quién le dio a mis versos delirio?
Acaso tú, que te escondes falseando
hasta la rima queda de tus labios,
nómada tu amor cuan ave de paso,
¿pretendes ser valedor de mi destino?
Que de mis ojos volaron palomas
y la luna está menguando sonrisas,
que las palabras en silencio se tornan
y abren abismos que al deseo mutilan.
La duda ya ni pregunta, tímida se asoma
entre los puntos suspensivos que prodigas.
¿Quién dejó a mis puertas mil ramos
faltos de espinas, rosa de los vientos?
para que fueran sus pétalos tornados
llamando a mi aldaba con brioso requiebro
y anidara en su tela de araña, malsano
este anhelo al pensar que te quiero.
Que en el fragor del arrebato descubro
la escalera en mis manos toda negra
y la ruleta gira y gira con el futuro
encima de la mesa como única apuesta.
Así, entre poemas tristes se debate Juno
y en las alas del fénix, halla respuesta.
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