nuna
Poeta que considera el portal su segunda casa
Teje el día sus caricias con eminente regocijo
y rozando la perfección de su horizonte,
laten y vibran cual hábiles trapecistas
suspendidos entre los brazos del cielo.
Aves de yugo libre,
invencibles y calladas
que engarzadas a los vientos
atraviesan la agonía de lo oscuro
despeñando su ternura sobre
el tragaluz del ser.
Arrollando vida con
infinito entusiasmo,
en deseo crecen
y dejando su huella impregnada
sobre el santuario de su estancia,
retornan en silenciosa armonía
llenando de verdades el alma.
NUNA.
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