Brillo de Luna
Poeta asiduo al portal
En mi pelo se entrelazaron las rosas que un día me diste,
aquellas que disecadas guardé como recuerdo en mi estante.
Y en mi cuello tus besos como joyas lucieron cual diamante,
preciosos tus besos, hermoso el brillo que me otorgaste.
Aún recuerdo aquellas pequeñas cosas por las que mi corazón palpitaba anhelante y deseoso,
feliz de tenerte.
Aquellas noches en que la luna era mi cobija y tú el protector de mis sueños errantes,
fuiste tú el principe en una armadura de acero quien rescató a este sentimiento y lo dejó palpitante
y deseoso de amarte.
En mi pelo seguían entrelazadas aquellas rosasque fueron el motivo de un suspiro que escapó en silencio y disimuladamente, y tú hiciste como que no miraste pero ese suspiro caló tan hondo que no has podido olvidarme.
Y las joyas de mi cuello seguían luciendo y yo fui al lugar donde tantas veces me amaste, a ver si acaso uno beso se quedó suspendido esperando que yo llegase a hacerlo mío, y si, allí estaba tal como lo había imaginado y así completaron los diamantes con ese beso abandonado...
De pronto una lágrima que vacilaba en mis ojos rodó por el valle de mi nostalgia y ya no estabas para enjuagarla.
Y en aquel valle los jilgueros cual orquesta sinfónica entonaron una melodía en tu recuerdo,
y las lágrimas que esperaban atentas cedieron cual tórrida cascada, la corriente dejo a la deriva tantos te quiero y el temor de ser arrastrada me dejo titubeante, pasmada, vulnerable a los deseos de aquellas aguas, turbias, agresivas, sin calma.
De mis manos colgaba aquel corazón que alguna vez fue tuyo, siempre fue tuyo,
ya no lo era, o ¿sí?, no lo sé, pero colgaba en mis manos y tú ya no estabas.
Mis manos que alguna vez acariciaron tu pelo y dibujaron con mis dedos tu rostro en mi pecho sintieron el dolor de no encontrarte en mi entorno, estabas ausente hasta el aroma de tu ausencia se difuminó por un momento pero el dolor de mis manos me recordó que nunca estuviste presente...
¡Ay! tantos recuerdos, tantos te amo guardados, tantos besos que nunca salieron de mis labios, miles de abrazos que se congelaron.
Te fuiste, y este sentimiento que a flor de piel me ha dejado el alma, me castiga, me mata y tú no estás mas para acariciarla, para mimarla.
Te extraño y las rosas disecadas siguen entrelazadas en mi pelo y esos diamantes aún lucen en mi cuello, dime que vuelves a darle vida a esas rosas que sin ti palidecieron, dime que vuelves a llenar mi cuello de besos que el brillo de esos diamantes de apoco se va perdiendo.
No me dejes en esta oscuridad que a flor de piel me deja el sentimiento.
Ya no estás, pero te sigo queriendo.
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