La aparición del cementerio

¿Realmente esto te lo contó tu padre o es invención tuya? Me ha fascinado. Me encantan las historias de terror o situaciones paranormales, y esta además tiene el encanto de ser breve pero intensa, aunque no lo suficiente como para mermar mi admiración por los perros, jeje, (algunos, claro).
Sinceramente creo que no te había leído todavía, pero después de este relato voy a indagar un poquito en tu obra, cuando tenga algo más de tiempo. Eso sí, no esperes demasiados comentarios por mi parte. No es nada personal, pero no suelo comentar mucho…
Un abrazo, y el máximo de estrellas.
Gracias amigo, celebro que te haya gustado mi relato. Un abrazo.
 
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Contaba mi padre que volviendo de cazar un día, uno de sus perros se adentró en el cementerio; lo llamó, pero el animal no acudía, lo que lo obligó a adentrarse en el camposanto para buscarlo. Era una ventosa tarde de noviembre que amenazaba lluvia. Una vez dentro, vio que de una de las tumbas salía un resplandor. Leyó el nombre de la lápida: Ceferino Anglada Tellez. Un escalofrío recorrió su cuerpo al leer el nombre de su propio padre, ahogado en el mar hacía muchos años, y cuyo cuerpo no había sido encontrado. Allí estaba el perro, ladrando frente a la lápida. Decía que vio salir el cuerpo de mi abuelo de la tumba y que los ojos de la aparición y los del perro eran rojos como la sangre, y que de pronto fue como si la aparición entrase en el cuerpo del perro, cuyos aullidos le erizaron la piel. El animal desapareció y no volvió a verlo; tampoco volvió a ver a su padre. Después de aquel suceso, dejó de cazar, ya que no soportaba la presencia de un perro a su lado.

Eladio Parreño Elías

20-Febrero-2012


Mi gran amigo Eladio, un buena narración, excelentes imágenes las que proyecta al grado que uno la vive como si estuviese ahí presente. Mis felicitaciones, mis estrellas y un muy fuerte y afectuoso abrazo.
 
Desencadenas la fuerza final con maestría. Impecable desde la letra. Regalas al lector la forma desde el texto y allí radica la energía de la obra. Ésa es siempre la fuente de imagen más nítida. La que el lector busca. Felicitaciones amigo por esta escalofriante narración. Estrellas. Daniel
 
Desencadenas la fuerza final con maestría. Impecable desde la letra. Regalas al lector la forma desde el texto y allí radica la energía de la obra. Ésa es siempre la fuente de imagen más nítida. La que el lector busca. Felicitaciones amigo por esta escalofriante narración. Estrellas. Daniel
Gracias solaribus celebro que te hayagustado mi relato. Un abrazo y gracias por tu comentario.
 
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Contaba mi padre que volviendo de cazar un día, uno de sus perros se adentró en el cementerio; lo llamó, pero el animal no acudía, lo que lo obligó a adentrarse en el camposanto para buscarlo. Era una ventosa tarde de noviembre que amenazaba lluvia. Una vez dentro, vio que de una de las tumbas salía un resplandor. Leyó el nombre de la lápida: Ceferino Anglada Tellez. Un escalofrío recorrió su cuerpo al leer el nombre de su propio padre, ahogado en el mar hacía muchos años, y cuyo cuerpo no había sido encontrado. Allí estaba el perro, ladrando frente a la lápida. Decía que vio salir el cuerpo de mi abuelo de la tumba y que los ojos de la aparición y los del perro eran rojos como la sangre, y que de pronto fue como si la aparición entrase en el cuerpo del perro, cuyos aullidos le erizaron la piel. El animal desapareció y no volvió a verlo; tampoco volvió a ver a su padre. Después de aquel suceso, dejó de cazar, ya que no soportaba la presencia de un perro a su lado.

Eladio Parreño Elías

20-Febrero-2012


siempre un placer el aceptar su invitacion a sus creativas letras que componen cada relato amigo buenas noches un gusto leerte siempre saludos le dejo estrellas a sus letras.........
 
Perfecto, involucras al lector en el relato, haciendole sentir parte de una escena escalofriante. un placer pasar por aquí poeta.
 
Contaba mi padre que volviendo de cazar un día, uno de sus perros se adentró en el cementerio; lo llamó, pero el animal no acudía, lo que lo obligó a adentrarse en el camposanto para buscarlo. Era una ventosa tarde de noviembre que amenazaba lluvia. Una vez dentro, vio que de una de las tumbas salía un resplandor. Leyó el nombre de la lápida: Ceferino Anglada Téllez. Un escalofrío recorrió su cuerpo al leer el nombre de su propio padre, ahogado en el mar hacía muchos años, y cuyo cuerpo no había sido encontrado. Allí estaba el perro, ladrando frente a la lápida. Decía que vio salir el cuerpo de mi abuelo de la tumba y que los ojos de la aparición y los del perro eran rojos como la sangre, y que de pronto fue como si la aparición entrase en el cuerpo del perro, cuyos aullidos le erizaron la piel. El animal desapareció y no volvió a verlo; tampoco volvió a ver a su padre. Después de aquel suceso, dejó de cazar, ya que no soportaba la presencia de un perro a su lado.

Eladio Parreño Elías

20-Febrero-2012



Jajajajaja... Muy buena narrativa amigo dulcinista,
vuestro ingenio es fabuloso
y la elección de las imanes igual;
felicitaciones y estrellas
además el buen consejo
de ya no ir a cazar
Te dejo un perrito de ojos
rojos


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