Cuando hago un alto en el camino, cuando me dispongo a leerte, es como llegar a puerto tras una marejada, a sabiendas de que en la orilla me espera un remanso de paz y de sosiego. De poesía que cala en el alma, de versos de antaño, de un grande de la poesía de este tiempo. No me he vuelto loco, ni soy critico literario, pero desde que leí tu primer poema, te pedí por favor que no te fueras nunca de Mundo Poesía, y cada día que pasa te estoy más agradecido por tanto arte, sentimiento, y poesía regalada, que vale sus versos en oro.
Una preciosa dedicatoria. Enorme amigo. Si fueras Torero, reventarías la plaza, como lo hacía Manolete, que dicen los “entendios” que su toreo era Poesía.
Un abrazo enorme Luis Delamar, amigo y poeta
Hasta la maquina se ha rendido a tus pies, no ha podido negarme la Reputación.
¡Respeto al MAESTRO!