GLAVIANA
Poeta que considera el portal su segunda casa
Alma envenenada
que deambulas encendida de celos
que carcomen los sentidos
de los enfermos de envidia
Alma envenenada
te someten a ser vil esclava
viviendo a la sombra
de los logros de esos que supones
mejores que tú...
Te encegueces... eres presa cautiva
de los logros ajenos
¡Cuánta amargura te invade, cuando miras...!
Y ahì esos y sus triunfos, que siguen avanzando,
mientras tù permaneces asì...
perdiendo el horizonte... sin brùjula que te oriente
sin que los que aborreces sientan el menor daño,
y tù, con tus venas henchidas de rabia
por triunfos que anhelas para ti
que se te niegan, hacièndote un nàufrago
sin una veleta que descubra tu virtud
para emerger de la mortal y letal envidia.
Última edición: