ASTRO_MUERTO
Poeta fiel al portal
Si vosotros un día fueseis raptados desde vuestras camas mientras dormís, sin planificación alguna, arrancados desde vuestros cómodos hogares, improvisadamente, casi a la manera en que se lanzan los dados, y fueseis llevados y dejados en un sitio gélido y lejano, incómodo, terriblemente peligroso, necesariamente lleno de gente perversa y os sentaseis en una esquina sintiéndoos extraños, violentados en lo más profundo de vuestros espíritus, temiendo a girar vuestras cabezas para no caer en cuenta acerca de la verdadera gravedad del asunto: gente siendo asesinada como si a nadie le importase, gente siendo engañada como si a nadie le importase, gente siendo abusada como si a nadie le importase. Y al no aguantar más, al no poder drogaros como el resto, ya sea con narcóticos o con ignorancia, os levantáis y veis, volteáis, echáis el vistazo y os horrorizáis y decidís iros, pero, ahí es cuando otras gentes que creen saber cómo ayudaros se os arriman y os dicen: “¡No rendirse, hermano! ¡Valor! ¡Mirar lo hermoso, por último, que es este lugar! ¡Estamos con vos!”, como si todo ello fuese a borrar vuestras más profundas discrepancias e inadaptaciones, como si todo ello fuese a matar vuestras ganas de nunca haber sido raptados, de jamás haber sido arrancados desde vuestros lechos, desde vuestro descanso, sobre todo, interrumpido sin que nadie os dijera nada, sin que nadie ni nada os diera una miserable pista de ello. Entonces, respiráis hondamente y, furiosos, mirando al cielo con la mirada perdida, pensando en toda la pobre gente que es como vosotros, decís al mundo: “pensadlo dos veces, antes de seguir despertando muertos“.
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