Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Difícil es trovar soneto neto
si el eco de su son envasa. Basa
la rima en esta voz, secreto reto
que tienta lenguaraz su escasa tasa.
La busco con tesón, aprieto prieto,
mas nada he de encontrar si enrasa rasa.
No puedo ni pensar. ¡Respeto!, espeto.
Mi fe perdí, me sobrepasa, ¡pasa!
Y ruego, ¡dame alguna idea, dea!
aun siendo mi cantar difusa fusa
o suene la incapaz solfea fea.
Por más que quiera ser excusa, cusa
el verso que en vaivén golpea. Pea
de letras que a la par, mi musa üsa.
Infértiles sonidos que profusa
enclava en esta esclusa,
sumando consonante la marea
de símbolos que idénticos emplea
y deja en la platea,
la hipnosis del compás que me engatusa.
Traspasa, como fiera hipotenusa,
la estrofa que inconclusa,
anuda en vertical con su polea
al fin de todo el ritmo que es pedrea
y en jácaras sortea,
sin premio y sin botín, ¡tremenda ilusa!
que cierra, repitiendo en el terceto,
los sosias del poema que acompasa
y eternos ella casa
al vértice tullido e incompleto.
Y queda así, fraguada la argamasa,
ceñida en un armónico esqueleto,
en lírica sujeto,
vistiendo con viveza su carcasa.
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