Huy, no coincidía hacía tiempo pero ahora que veo tu reciente publicación, me adentro. Y descubro unos versos muy diferentes a lo que solías escribir. El reflejo de la noche sobre un vidrio con su cara vuelta a la penumbra, a la luna, la comparación de las gotas resbalando quizá sobre el vidrio como una oruga que va dejando rastro. El quimo, el bolo alimenticio según el diccionario, aletarga el grito en una garganta que se siente impotente, y allí nace su herrumbre. Es desasosegante, pero me alegra verte a ti como a mí probando nuevas formas de expresión, ahora en versos cortos y muuuy simbólicos, estrofas escuetas llenas de significado, pocas concreciones pero muchas abstracciones que a veces llegan más intensamente que las nítidas imágenes. Me llega el desvelo de alguien que siente el penar de su pasado, quizá, de su amor, quizás, y su grito interno que no sale, que no se escucha, que como lágrima no le satisface, no le mengua el sufrimiento. Es un muy bello poema que alabo, como eso que yo tanto hago de destacar en colores, ya que estamos en Web y tenemos esa posibilidad. Precioso resalte de un momento más candente que el resto, el efímero grito ahogado. Un abrazo, Chrix, encantado de volver siempre