LUVIAM
Poeta veterano en el portal
Te brindo destellos en la noche oscura,
el verso que nunca logré redactar,
de mi gran prudencia mi infausta locura
y un trozo de cielo que encontré en el mar.
Te brindo el secreto que cargo en mi sino,
el beso deseado que nunca te di,
el sabor amargo que dejó aquel vino;
el vino ilusorio que jamás bebí.
Te brindo el recuerdo de anécdotas vanas
las sombras que vuelven una y otra vez,
el vuelo encumbrado de alondras lejanas
que anidan un tiempo y se van después.
Te brindo una rosa que se abrió en otoño,
el lóbrego hastío de mi invierno gris,
de la primavera un mustio retoño
y cierta tristeza de un tiempo feliz.
Te brindo el rocío que enjugó mi labio,
la libido atada que no desaté.
Te brindo un instante de mi eterno agravio
y entre tantas dudas, te brindo mi fe.
Te brindo la astilla de mis sueños rotos,
las horas de un tiempo que no han de volver,
el etéreo rastro de anhelos remotos
y este ofrecimiento que no has de entender.
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