cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
Y resurge con mayor rabia y fuerza
el instinto ¡Maldita sea mi memoria!
¡Maldito el día que me concibieron!
Aún siento la sangre en mis manos;
como se escapa y esparce por el suelo
patentando una vida tomada.
Los temblores de agonía
escudados en las escrituras milenarias
hicieron de mi estirpe, una raza de cobradores
Un vengador de sangre
que tomó por mandato la orden recibida
sin dejar espacio a la pregunta
ni al diálogo profano.
Cumplí ¡Hijos de su bastarda suerte!
Llevé a término mi responsabilidad
y ahora me ahogo me desangro
para mis adentros con la culpa y desasosiego.
No puedo aspirar al matrimonio
ni mucho menos a tener un hijo
pues serían blanco eterno
de otros Vengadores, enloquecidos por el clero.
¡Maldita mi sangre!
¡Maldita mi historia!
el instinto ¡Maldita sea mi memoria!
¡Maldito el día que me concibieron!
Aún siento la sangre en mis manos;
como se escapa y esparce por el suelo
patentando una vida tomada.
Los temblores de agonía
escudados en las escrituras milenarias
hicieron de mi estirpe, una raza de cobradores
Un vengador de sangre
que tomó por mandato la orden recibida
sin dejar espacio a la pregunta
ni al diálogo profano.
Cumplí ¡Hijos de su bastarda suerte!
Llevé a término mi responsabilidad
y ahora me ahogo me desangro
para mis adentros con la culpa y desasosiego.
No puedo aspirar al matrimonio
ni mucho menos a tener un hijo
pues serían blanco eterno
de otros Vengadores, enloquecidos por el clero.
¡Maldita mi sangre!
¡Maldita mi historia!