Manuel Meneses Jimenez
Poeta recién llegado
Leí, en una ocasión. el texto “Lo que hay que decir” de poeta – y también soldado de la Alemania nazi - Günter Grass; en verdad lo he leído varias veces como tratando de encontrar algo de él que sí sé bien qué es. Lo leí por última vez el pasado abril de 2012 publicado en un artículo periodístico en El País (España) de Adolfo García y como suelo hacer en infinidad de veces, lo guardé. Como a él, a Adolfo, en dicho texto encontré muchas y variadas contradicciones que, ni mucho menos, por venir de quien viene estoy dispuesto a pasar por alto: tanto puede ser y existir un delincuente e incluso un criminal que escribe y es poeta, como un escritor que en el fondo sólo sea un simple fascista y criminal (que los he conocido, y muchos).
No todo lo que se escribe
con renglones cortos es
un poema, no.
No todo premio Nobel
es capaz de escribir
un poema, no;
No todo poeta es capaz
de escribir un
poema, no.
No todo poema aparente
justifica un
artículo
manifiesto.
“El señor Günter puede ser un poeta, un escritor, un gran escritor y hombre de letras, pero todo eso no quita que pretenda que olvidemos que también fue un soldado de las SS hitlerianas y aunque casi de seguro que no mató a nadie ni fue, seguramente, indultor a ello si hay un pasado del que parece que no solo no ha dado explicaciones ni pedido perdón sino que incluso ha pretendido que no lo tengamos en cuenta. Y no debiera ser así. No
Condicho texto el señor Günter parece como que lo que ha querido decires que aquellos crímenes que cometió un gobierno de su país y del que él fue soldado – voluntario pues sólo tenía 17 años cuando se alistó en las SS -, fueron y son crímenes sólo y a partir de que él, como santo de la pluma y la palabra escrita, los denunciara. No. Tiene gracia que el señor Günter dijera en su momento aquello de que “pudiera que fuéramos cómplices de un crimen” ¿Pudiéramos? ¿Qué más hace o haría falta para demostrar lo contrario de lo que piensa y parece que duda?. Siempre lo he dicho: ¡¡cuidado a quienes les ponemos una pluma en las manos, cuidado con lo que leemos!!, y digo cuidado porque por una parte es fácil ser víctimas de un sistema que se preocupa mucho y bien, muy bien, de eliminarnos toda capacidad de razonamiento, de pensamiento ético y moral, de arrancarnos la razón si nos atreviéramos a discutírsela, y sabemos también cómo y de qué manera lo harían y pueden hacerlo. Cuidado también con éstos que han sido subidos a la cresta y a los altares supremos de la fama porque luego todos hacen un refinado uso de la hipocresía, del poder que los usan – a ellos - como punta de lanza para acabar corrompiendo el alma humana y todo ello, como siempre, a cambio de privilegios y prebendas de las cuales una vez cobradas es imposible separarse: se quiere más y más”.
Ese texto – y entre más lo leo más lo afirmo – sólo fue escrito para la galería – por parte del periodista Adolfo García -, para su propia beatificación lírica y personal; y a partir de ello me pregunto si todo esto no es sino otra y otra y otra cortina de humo sobre su propia vida – la de Günter -, y su propio pasado del cual jamás ha podido – y quizás es que tampoco haya querido -, desprenderse. A veces, pienso, no sería tanto importante hablar de las personas sino acerca de que hacen o hicieron las personas pues sus hechos son los que al fin y al cabo quedan, nosotros nos vamos.
Manuel, África.
No todo lo que se escribe
con renglones cortos es
un poema, no.
No todo premio Nobel
es capaz de escribir
un poema, no;
No todo poeta es capaz
de escribir un
poema, no.
No todo poema aparente
justifica un
artículo
manifiesto.
“El señor Günter puede ser un poeta, un escritor, un gran escritor y hombre de letras, pero todo eso no quita que pretenda que olvidemos que también fue un soldado de las SS hitlerianas y aunque casi de seguro que no mató a nadie ni fue, seguramente, indultor a ello si hay un pasado del que parece que no solo no ha dado explicaciones ni pedido perdón sino que incluso ha pretendido que no lo tengamos en cuenta. Y no debiera ser así. No
Condicho texto el señor Günter parece como que lo que ha querido decires que aquellos crímenes que cometió un gobierno de su país y del que él fue soldado – voluntario pues sólo tenía 17 años cuando se alistó en las SS -, fueron y son crímenes sólo y a partir de que él, como santo de la pluma y la palabra escrita, los denunciara. No. Tiene gracia que el señor Günter dijera en su momento aquello de que “pudiera que fuéramos cómplices de un crimen” ¿Pudiéramos? ¿Qué más hace o haría falta para demostrar lo contrario de lo que piensa y parece que duda?. Siempre lo he dicho: ¡¡cuidado a quienes les ponemos una pluma en las manos, cuidado con lo que leemos!!, y digo cuidado porque por una parte es fácil ser víctimas de un sistema que se preocupa mucho y bien, muy bien, de eliminarnos toda capacidad de razonamiento, de pensamiento ético y moral, de arrancarnos la razón si nos atreviéramos a discutírsela, y sabemos también cómo y de qué manera lo harían y pueden hacerlo. Cuidado también con éstos que han sido subidos a la cresta y a los altares supremos de la fama porque luego todos hacen un refinado uso de la hipocresía, del poder que los usan – a ellos - como punta de lanza para acabar corrompiendo el alma humana y todo ello, como siempre, a cambio de privilegios y prebendas de las cuales una vez cobradas es imposible separarse: se quiere más y más”.
Ese texto – y entre más lo leo más lo afirmo – sólo fue escrito para la galería – por parte del periodista Adolfo García -, para su propia beatificación lírica y personal; y a partir de ello me pregunto si todo esto no es sino otra y otra y otra cortina de humo sobre su propia vida – la de Günter -, y su propio pasado del cual jamás ha podido – y quizás es que tampoco haya querido -, desprenderse. A veces, pienso, no sería tanto importante hablar de las personas sino acerca de que hacen o hicieron las personas pues sus hechos son los que al fin y al cabo quedan, nosotros nos vamos.
Manuel, África.
Última edición por un moderador: