Después de mucho leer a Pablo de Tarso, caemos en la cuenta de que era todo un personaje. Buscaba descollar a como diera lugar y por ello fue docto en la ley mosaica desde muy joven.
Encargado de vigilar que no se desviaran los hombres en su fe, estuvo presente en la lapidación de Esteban, un recién converso al cristianismo.
Era inflexible en sus opiniones y categórico a la hora de sugerir al Sanedrín, como aplicar las sanciones.
Un personaje de esta envergadura no podía mostrar más que un poder tácito y expedito en sus acciones. Dando una cara de congruencia y sentencia ejemplar para sus correligionarios.
Después de su conversión, con aquella hermosa frase “Pablo, ¿por qué me persigues?”
Hechos 9:4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
Damos por hecho que todo lo salido de su boca es precisamente un “Hecho” Siendo que la escena señalada anteriormente, fue presenciada ÚNICAMENTE por el mismo Pablo.
Nada de lo que vemos escrito sin testigos, nos da una pista diferente a esta:
Dado que los “Iluminados” escribían por inspiración “divina”... consultamos a los expertos en vuelos astrales y viajes con ennervantes y psicotrópicos, entre ellos (en libros, nunca en persona) a Juan Carlos Castañeda. Encontramos que entraban en meditación y éxtasis después de sumergirse en los efluvios de los holocaustos ofrecidos a Jehová.
Hechos 15:7 y de vino para la libación ofrecerás la tercera parte de un hin, en olor grato a Jehová.
En este “Olor grato a Jehová” se encontraba ¿qué? ¿peyote? ¿canabis?
Debemos hacer una pausa y recapacitar en todo lo que esta escrito sin testigos ni testimonio que corrobore de cada hecho.
Ya que el buen Pablo de Tarso escribió mucho y disertó aún más con puntos basados en su propio entendimiento (Humano... 100% humano) podemos afirmar que todo concepto presenta INTERPRETACIONES no hechos.
Encargado de vigilar que no se desviaran los hombres en su fe, estuvo presente en la lapidación de Esteban, un recién converso al cristianismo.
Era inflexible en sus opiniones y categórico a la hora de sugerir al Sanedrín, como aplicar las sanciones.
Un personaje de esta envergadura no podía mostrar más que un poder tácito y expedito en sus acciones. Dando una cara de congruencia y sentencia ejemplar para sus correligionarios.
Después de su conversión, con aquella hermosa frase “Pablo, ¿por qué me persigues?”
Hechos 9:4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
Damos por hecho que todo lo salido de su boca es precisamente un “Hecho” Siendo que la escena señalada anteriormente, fue presenciada ÚNICAMENTE por el mismo Pablo.
Nada de lo que vemos escrito sin testigos, nos da una pista diferente a esta:
Dado que los “Iluminados” escribían por inspiración “divina”... consultamos a los expertos en vuelos astrales y viajes con ennervantes y psicotrópicos, entre ellos (en libros, nunca en persona) a Juan Carlos Castañeda. Encontramos que entraban en meditación y éxtasis después de sumergirse en los efluvios de los holocaustos ofrecidos a Jehová.
Hechos 15:7 y de vino para la libación ofrecerás la tercera parte de un hin, en olor grato a Jehová.
En este “Olor grato a Jehová” se encontraba ¿qué? ¿peyote? ¿canabis?
Debemos hacer una pausa y recapacitar en todo lo que esta escrito sin testigos ni testimonio que corrobore de cada hecho.
Ya que el buen Pablo de Tarso escribió mucho y disertó aún más con puntos basados en su propio entendimiento (Humano... 100% humano) podemos afirmar que todo concepto presenta INTERPRETACIONES no hechos.
Última edición: