cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
Los jardines desiertos y mi banca abandonada
son testigos de un recuerdo e infinidad de hojas.
Si, las hojas emborronadas con poemas abandonados
inconclusos y medianamente buenos.
Ninguno de ellos pudo retratar la rabia,
la demencia, ni la pasión que los inspiraron.
El contubernio de mi demonio se arranca los cabellos
con el ángel mientras viven en mis entrañas.
Veo a una musa y quiero destacar sus dotes
su perfume, su delineado perfil... mientras interfiere el ángel.
Al mismo tiempo quiero detallar el como
le arrancaría el vestido y mordería sus dones... si dejo a mi diablo actuar.
Ambos se jalonean dando gritos
y pequeños saltos en mis hombros:
mientras uno le lanza el arpa al otro
y el otro le arroja el tridente al uno.
Mira que ojos de paz y sosiego dice el primero.
Mira que caderas y cintura señala el segundo.
Uno se va por los dones espirituales
mientras el otro patalea tras los atributos carnales.
Conjugados este par de dementes... mi ángel y mi demonio
pueden hacer grandes cosas...
y sin embargo por no ceder... me pierden en un padecer
de demencia, mientras mi rostro cambia de ensoñación a perdición.
Algunas veces sigo al demonio... y ¡por Dios!
¡Que delicia es la mujer bajo cualquier mirada!
Algunas veces sigo al ángel... pero solo un momento.