Vital
Poeta veterano en el portal
¡Papi-papi!, pasa tu mano calentita por mí rostro,
y yo mi mano pasaba sobre tus pétalos de rosa…
Mi niña no es el mismo centro del universo,
pero sí la más iluminada estrella del mismo.
No es la única mujer que amanece al mundo,
pero si la que llenó de esperanza mi ombligo.
Porque en el árbol de la familia portadora es de vida,
en tan hermosa flor de mis raíces su vital presencia.
¡Papi, tócame papi! Me decías en insistente y musical voz.
Ávido acariciaba una y otra vez en dulce tacto a tu piel en flor.
Al igual que ayer eras tan aterciopelado capullo en piel de niña,
hoy ya eres florecida mujer y en ti deposito mis caricias de amor.
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