ludmila
Poeta veterano en el portal
Ya no disimulo el entrecejo adusto
del dolor enmohecido,
el occidente de tus alas perplejas
en el peldaño del alma donde yacen las caricias,
y el soliloquio del corazón que late a disgusto
entre los versos que dejaste sin abreviatura,
en la cadencia de una hoja sin clemencia.
Se me va el suspiro desconsolado
entre los cardos que crecieron sin permiso
en el costado de mi alma.
La sonrisa que dibuja un rictus de tu sombra,
la compasión de las magnolias por mi boca
y el silencio que maldice tu recuerdo
en el avatar de lluvias que enceguece al alba
del dolor enmohecido,
el occidente de tus alas perplejas
en el peldaño del alma donde yacen las caricias,
y el soliloquio del corazón que late a disgusto
entre los versos que dejaste sin abreviatura,
en la cadencia de una hoja sin clemencia.
Se me va el suspiro desconsolado
entre los cardos que crecieron sin permiso
en el costado de mi alma.
La sonrisa que dibuja un rictus de tu sombra,
la compasión de las magnolias por mi boca
y el silencio que maldice tu recuerdo
en el avatar de lluvias que enceguece al alba