Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
Luego de una fuerte lluvia, las gotas de agua rodaron por el techo de un gigantesco santuario hasta llegar y detenerse, con sus ropas manchadas, en los cristales de un ventanal. Desde ahí contemplaron en su altar a la gota de agua pura e inmaculada, contenida en un cristal sellado, rodeada de inciensos, candelas y adoradores, que le manifestaban permanentemente su devota adoración por su extrema pureza.
Cuando la gota sagrada descubrió a sus hermanas colgadas del vidrio del ventanal, las increpó por su impureza.
-¡Aguas puercas -les dijo-, me avergüenza vuestra apariencia!
¡Idos de mi santuario antes de que mis devotas las descubran y me comparen con vosotros!
Las pequeñas gotas se desprendieron del cristal y cayeron sobre el polvo donde se volvieron lodo.
Alojaron en su vientre materno a organismos minúsculos, casi invisibles; unas veces savia en la cáscara de los árboles, sangre en las venas de los animales, cuerpo de ríos y de mares, vapor, nube, lluvia.
Algunas tardes, al destello del sol, se vuelven arco iris y despiertan en el alma de los que siembran la tierra y de los que miran al cielo, sentimientos y pensamientos sublimes.
Cuando la gota sagrada descubrió a sus hermanas colgadas del vidrio del ventanal, las increpó por su impureza.
-¡Aguas puercas -les dijo-, me avergüenza vuestra apariencia!
¡Idos de mi santuario antes de que mis devotas las descubran y me comparen con vosotros!
Las pequeñas gotas se desprendieron del cristal y cayeron sobre el polvo donde se volvieron lodo.
Alojaron en su vientre materno a organismos minúsculos, casi invisibles; unas veces savia en la cáscara de los árboles, sangre en las venas de los animales, cuerpo de ríos y de mares, vapor, nube, lluvia.
Algunas tardes, al destello del sol, se vuelven arco iris y despiertan en el alma de los que siembran la tierra y de los que miran al cielo, sentimientos y pensamientos sublimes.
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