Ella

Estefanía André Feijoó

Poeta recién llegado
Una presencia que me arroja a la violencia,
y a la par se torna anexo
que me ata a este mundo incierto.
Me hace arañar el universo,
me torna esclava de su recuerdo.
Déjame posar mi mano en el fuego…
Déjame alzar el vuelo!
Pero ella siempre…
Siempre!
protegiendo al polluelo…
Vuelve celda al nido, un laberinto de espejos.
Y en ellos continuamente se interpone su reflejo…


Déjame alzar el vuelo!
Vislumbrar el ala norte de mi anhelo,
rasgar mi paz, sentir fluir la gravedad,
arrojarme al vacío,
quemarme magullarme machacarme…
Aprender a levantarme!
Déjame morder el cielo,
cruzarlo, quebrar su lecho...
En el que retozan fugaces las estrellas
burlándose de mis deseos…


Mis deseos!
Que a sus ojos no son más
que humildes desvaríos de autor incierto…
Entonces apaga mi luz sin llegar mi noche.


Déjame alzar el vuelo!
Resquebrajar el firmamento…
Cruzar mares y desiertos,
llegar a donde aguarda un verso, un alma,
poesía personificada…
Sentirla palparla apreciarla besarla!
Saltar sobre su cama,
envolverme con sus sábanas…


Déjame alzar el vuelo!
Entonces ella llega y te pierdo y me vuelvo​
y me arranca de tu aliento.
Ella es la presencia que me arroja a la violencia,
vuelve mis gritos silencios,
cuchillos atraviesan mis sueños…


Ella empeñada me esculpe el camino,
y a la vez ancla mis pies al suelo…
Ella siempre…
siempre!
Protegiendo al polluelo…
Déjame alzar el vuelo!
 
Estefanía André Feijoó;4853918 dijo:
Una presencia que me arroja a la violencia,
y a la par se torna anexo
que me ata a este mundo incierto.
Me hace arañar el universo,
me torna esclava de su recuerdo.
Déjame posar mi mano en el fuego…
Déjame alzar el vuelo!
Pero ella siempre…
Siempre!
protegiendo al polluelo…
Vuelve celda al nido, un laberinto de espejos.
Y en ellos continuamente se interpone su reflejo…


Déjame alzar el vuelo!
Vislumbrar el ala norte de mi anhelo,
rasgar mi paz, sentir fluir la gravedad,
arrojarme al vacío,
quemarme magullarme machacarme…
Aprender a levantarme!
Déjame morder el cielo,
cruzarlo, quebrar su lecho...
En el que retozan fugaces las estrellas
burlándose de mis deseos…


Mis deseos!
Que a sus ojos no son más
que humildes desvaríos de autor incierto…
Entonces apaga mi luz sin llegar mi noche.


Déjame alzar el vuelo!
Resquebrajar el firmamento…
Cruzar mares y desiertos,
llegar a donde aguarda un verso, un alma,
poesía personificada…
Sentirla palparla apreciarla besarla!
Saltar sobre su cama,
envolverme con sus sábanas…


Déjame alzar el vuelo!
Entonces ella llega y te pierdo y me vuelvo​
y me arranca de tu aliento.
Ella es la presencia que me arroja a la violencia,
vuelve mis gritos silencios,
cuchillos atraviesan mis sueños…


Ella empeñada me esculpe el camino,
y a la vez ancla mis pies al suelo…
Ella siempre…
siempre!
Protegiendo al polluelo…
Déjame alzar el vuelo!

bellos verso, ha sido agradable pasar a leer su poema, que tenga una buenas noches y bienvenida.
 
Bienvenida Estefanía: ¡Qué puedo decirte de tu inspiración, bellísima! Me has dejado sin palabras,
yo te diría muy feliz. ¡ Qué ya estás volando como tu querías... y ésas alas te llevarán muy lejos.
¡ Felicitaciones!
Ha sido un placer conocerte y seguiré pendiente de tu vuelo!!!
Besos desde Panamá.:::hug:::



 
Hermosa creación, entre la suplica y la exigencia, un sentimiento de reclamo a la libertad bellisimamente expresado, saludos a ti y a tu talento.
 
Una presencia que me arroja a la violencia,
y a la par se torna anexo
que me ata a este mundo incierto.
Me hace arañar el universo,
me torna esclava de su recuerdo.
Déjame posar mi mano en el fuego…
Déjame alzar el vuelo!
Pero ella siempre…
Siempre!
protegiendo al polluelo…
Vuelve celda al nido, un laberinto de espejos.
Y en ellos continuamente se interpone su reflejo…


Déjame alzar el vuelo!
Vislumbrar el ala norte de mi anhelo,
rasgar mi paz, sentir fluir la gravedad,
arrojarme al vacío,
quemarme magullarme machacarme…
Aprender a levantarme!
Déjame morder el cielo,
cruzarlo, quebrar su lecho...
En el que retozan fugaces las estrellas
burlándose de mis deseos…


Mis deseos!
Que a sus ojos no son más
que humildes desvaríos de autor incierto…
Entonces apaga mi luz sin llegar mi noche.


Déjame alzar el vuelo!
Resquebrajar el firmamento…
Cruzar mares y desiertos,
llegar a donde aguarda un verso, un alma,
poesía personificada…
Sentirla palparla apreciarla besarla!
Saltar sobre su cama,
envolverme con sus sábanas…


Déjame alzar el vuelo!
Entonces ella llega y te pierdo y me vuelvo​
y me arranca de tu aliento.
Ella es la presencia que me arroja a la violencia,
vuelve mis gritos silencios,
cuchillos atraviesan mis sueños…


Ella empeñada me esculpe el camino,
y a la vez ancla mis pies al suelo…
Ella siempre…
siempre!
Protegiendo al polluelo…
Déjame alzar el vuelo!
Suplica y exigencia en un vasto poema donde las sensaciones
van retornando a esa melancolia que busca salidas. excelente.
saludos de luzyabsenta
 

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