Estefanía André Feijoó
Poeta recién llegado
Una presencia que me arroja a la violencia,
y a la par se torna anexo
que me ata a este mundo incierto.
Me hace arañar el universo,
me torna esclava de su recuerdo.
Déjame posar mi mano en el fuego
Déjame alzar el vuelo!
Pero ella siempre
Siempre!
protegiendo al polluelo
Vuelve celda al nido, un laberinto de espejos.
Y en ellos continuamente se interpone su reflejo
Déjame alzar el vuelo!
Vislumbrar el ala norte de mi anhelo,
rasgar mi paz, sentir fluir la gravedad,
arrojarme al vacío,
quemarme magullarme machacarme
Aprender a levantarme!
Déjame morder el cielo,
cruzarlo, quebrar su lecho...
En el que retozan fugaces las estrellas
burlándose de mis deseos
Mis deseos!
Que a sus ojos no son más
que humildes desvaríos de autor incierto
Entonces apaga mi luz sin llegar mi noche.
Déjame alzar el vuelo!
Resquebrajar el firmamento
Cruzar mares y desiertos,
llegar a donde aguarda un verso, un alma,
poesía personificada
Sentirla palparla apreciarla besarla!
Saltar sobre su cama,
envolverme con sus sábanas
Déjame alzar el vuelo!
Entonces ella llega y te pierdo y me vuelvo​
y me arranca de tu aliento.
Ella es la presencia que me arroja a la violencia,
vuelve mis gritos silencios,
cuchillos atraviesan mis sueños
Ella empeñada me esculpe el camino,
y a la vez ancla mis pies al suelo
Ella siempre
siempre!
Protegiendo al polluelo
Déjame alzar el vuelo!
y a la par se torna anexo
que me ata a este mundo incierto.
Me hace arañar el universo,
me torna esclava de su recuerdo.
Déjame posar mi mano en el fuego
Déjame alzar el vuelo!
Pero ella siempre
Siempre!
protegiendo al polluelo
Vuelve celda al nido, un laberinto de espejos.
Y en ellos continuamente se interpone su reflejo
Déjame alzar el vuelo!
Vislumbrar el ala norte de mi anhelo,
rasgar mi paz, sentir fluir la gravedad,
arrojarme al vacío,
quemarme magullarme machacarme
Aprender a levantarme!
Déjame morder el cielo,
cruzarlo, quebrar su lecho...
En el que retozan fugaces las estrellas
burlándose de mis deseos
Mis deseos!
Que a sus ojos no son más
que humildes desvaríos de autor incierto
Entonces apaga mi luz sin llegar mi noche.
Déjame alzar el vuelo!
Resquebrajar el firmamento
Cruzar mares y desiertos,
llegar a donde aguarda un verso, un alma,
poesía personificada
Sentirla palparla apreciarla besarla!
Saltar sobre su cama,
envolverme con sus sábanas
Déjame alzar el vuelo!
Entonces ella llega y te pierdo y me vuelvo​
y me arranca de tu aliento.
Ella es la presencia que me arroja a la violencia,
vuelve mis gritos silencios,
cuchillos atraviesan mis sueños
Ella empeñada me esculpe el camino,
y a la vez ancla mis pies al suelo
Ella siempre
siempre!
Protegiendo al polluelo
Déjame alzar el vuelo!
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