jmacgar
Poeta veterano en el portal
Tercetillos encadenados
*(1) Estos tercetillos encadenados de amplio uso en los clásicos españoles del siglo de oro los he visto siempre en endecasílabos. No sé si alguna vez se hicieron en octosílabos. Podría decir que esto es como una especie de romance hecho con tercetos encadenados pero de momento no lo bautizo con nombre alguno. Lo someto en principio al juicio de los que dirigen este foro para saber si merece estar (y competir) en él y si se acepta ya veré de bautizarlo como "romance encadenado", quizás.
He buscado también intencionadamente comenzarlo y terminarlo con las mismas palabras : "Las olas", como se podrá observar.
Las olas
(crónica de un naufragio)
Las olas son de la Luna
designios que al agua ordena
un vaivén como de cuna :
la mar, que ahora está llena,
más tarde verás vacía
acariciando la arena
en melodiosa armonía;
mas a veces se embravece
se hace fuerte y desafía
y en montes de agua se crece,
causa pánico y pavor
y al marino empequeñece;
bajo su enorme furor
naufraga la nave; enormes,
desde babor a estribor,
corren olas multiformes
hasta que quedan flotando
hombres con sus uniformes
de marinos que, luchando,
no pudieron derrotar,
con el capitán al mando,
a ese Leviatán del mar
que provoca el hundimiento;
acaso puedan llegar
hacia un remoto aislamiento
con los pecios arrastrados
por el mar en movimiento
y por corrientes llevados
a una solitaria playa
de islotes abandonados;
y es justo allí donde encalla
el mascarón de la nave,
donde la espuma se explaya;
la bondad de la mar sabe
depositarlo en la orilla
con su movimiento suave;
y sobre la arena brilla
junto con las caracolas;
tan hermosa maravilla
allí dejaron las olas.
------------------
(crónica de un naufragio)
Las olas son de la Luna
designios que al agua ordena
un vaivén como de cuna :
la mar, que ahora está llena,
más tarde verás vacía
acariciando la arena
en melodiosa armonía;
mas a veces se embravece
se hace fuerte y desafía
y en montes de agua se crece,
causa pánico y pavor
y al marino empequeñece;
bajo su enorme furor
naufraga la nave; enormes,
desde babor a estribor,
corren olas multiformes
hasta que quedan flotando
hombres con sus uniformes
de marinos que, luchando,
no pudieron derrotar,
con el capitán al mando,
a ese Leviatán del mar
que provoca el hundimiento;
acaso puedan llegar
hacia un remoto aislamiento
con los pecios arrastrados
por el mar en movimiento
y por corrientes llevados
a una solitaria playa
de islotes abandonados;
y es justo allí donde encalla
el mascarón de la nave,
donde la espuma se explaya;
la bondad de la mar sabe
depositarlo en la orilla
con su movimiento suave;
y sobre la arena brilla
junto con las caracolas;
tan hermosa maravilla
allí dejaron las olas.
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*(1) Estos tercetillos encadenados de amplio uso en los clásicos españoles del siglo de oro los he visto siempre en endecasílabos. No sé si alguna vez se hicieron en octosílabos. Podría decir que esto es como una especie de romance hecho con tercetos encadenados pero de momento no lo bautizo con nombre alguno. Lo someto en principio al juicio de los que dirigen este foro para saber si merece estar (y competir) en él y si se acepta ya veré de bautizarlo como "romance encadenado", quizás.
He buscado también intencionadamente comenzarlo y terminarlo con las mismas palabras : "Las olas", como se podrá observar.
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