Lebowsky
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desde que no estás aquí
los días lánguidos se suceden
como si el tiempo solo midiera
la profundidad de mis arrugas.
El más leve coqueteo
producía en mí un extraño efecto
no la sabiduría del hombre erecto
sino una fe de convencido ateo.
Ahora blancas arenas esperan
sumergirse en la marea que crece
donde tu pisada desaparece
y mis recuerdos ahondan.
Expuestos al sol que nadie ve
emitidos en la radio más silenciosa
escritos por una mano pretenciosa
que apenas cree en lo que hace.
LLega el ocaso
mientras la oscuridad se abre paso
como un intestino que se derramara
entre una exposición de cicatrices
cuadros con sangre y grises
impresionismo sin matices.
Y estas líneas son en definitiva
un vano intento de olvidarte con el recuerdo
de días felices que no lo eran tanto.
los días lánguidos se suceden
como si el tiempo solo midiera
la profundidad de mis arrugas.
El más leve coqueteo
producía en mí un extraño efecto
no la sabiduría del hombre erecto
sino una fe de convencido ateo.
Ahora blancas arenas esperan
sumergirse en la marea que crece
donde tu pisada desaparece
y mis recuerdos ahondan.
Expuestos al sol que nadie ve
emitidos en la radio más silenciosa
escritos por una mano pretenciosa
que apenas cree en lo que hace.
LLega el ocaso
mientras la oscuridad se abre paso
como un intestino que se derramara
entre una exposición de cicatrices
cuadros con sangre y grises
impresionismo sin matices.
Y estas líneas son en definitiva
un vano intento de olvidarte con el recuerdo
de días felices que no lo eran tanto.
Última edición: