iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
No he contado los días,
me da miedo que sean menos
de los que he sentido irse
de mi lado.
Hay palabras todavía
en mi sombra, olvidaron
que tenían dueño
y correr detrás de su boca.
Se quedaron atoradas en las mañanas
frescas y sonoras.
Como esperando
que el color del cielo fuera rojo
otra vez.
Que se desnudaran las flores,
que se abrieran las auroras.
Se quedaron drogadas con el aroma
de tu cigarro y mi café.
Con el sonido de tu soledad y mi locura.
Todavía están aquí,
doliéndome más
que si me hubieran arrancado
uno a uno los dedos, y los dientes.
Doliendo como si todo esto
algún día hubiera pasado
me da miedo que sean menos
de los que he sentido irse
de mi lado.
Hay palabras todavía
en mi sombra, olvidaron
que tenían dueño
y correr detrás de su boca.
Se quedaron atoradas en las mañanas
frescas y sonoras.
Como esperando
que el color del cielo fuera rojo
otra vez.
Que se desnudaran las flores,
que se abrieran las auroras.
Se quedaron drogadas con el aroma
de tu cigarro y mi café.
Con el sonido de tu soledad y mi locura.
Todavía están aquí,
doliéndome más
que si me hubieran arrancado
uno a uno los dedos, y los dientes.
Doliendo como si todo esto
algún día hubiera pasado