A UNA NOCHE DE INVIERNO
La noche se rebela con perlas de granizo.
Tan mágica es la noche, tan mágico su hechizo,
que siento en mi ventana la lágrima imperiosa
brotando sin medida, por celos, por amor.
¡Qué triste desconsuelo! ¡Qué grande es el dolor!
Y el cielo se deshace del luto que le acosa.
Un rayo se apodera de todo el firmamento
dijérase que el cielo pregona su lamento
con voces que recuerdan la rabia de un Titán.
La noche se ilumina, las sombras resplandecen,
los árboles del bosque se agitan y estremecen,
y el viento se desata con fuerza de huracán.
Sumido en su lamento me muestro solidario,
y el cielo me dedica de perlas un rosario.
No llora de alegría. ¿Por qué estás abatido
si sabes que mañana la aurora generosa
hará un vestido nuevo con malvas y con rosa,
envidia de la noche tan negra y sin sentido?
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