Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
A cara perro ladro lo que no digo
y me ladran si no callo,
pero ya no me importa
porque en esta manada cada cual tiene sus sitios
y defenderlos o no son dos opciones.
La razón sólo es otra postura
y a veces muy incómoda.
Me siento vigilado
por una ceguera colectiva;
hasta yo mismo estoy tuerto
de tanto fijar la vista
en lo que al principio de todos los finales
poco puede importar.
Me diría cuatro cosas,
hasta me cantaría las cuarenta,
pero no creo que sirva de mucho
porque incluso antes de nacer
alguien firmó mi condena;
y lo aplaudiría
si mis manos no estuvieran ocupadas
y las creencias me lo permitieran.
A cara perro sigo muriendo
sano y salvo;
así somos los felinos.
y me ladran si no callo,
pero ya no me importa
porque en esta manada cada cual tiene sus sitios
y defenderlos o no son dos opciones.
La razón sólo es otra postura
y a veces muy incómoda.
Me siento vigilado
por una ceguera colectiva;
hasta yo mismo estoy tuerto
de tanto fijar la vista
en lo que al principio de todos los finales
poco puede importar.
Me diría cuatro cosas,
hasta me cantaría las cuarenta,
pero no creo que sirva de mucho
porque incluso antes de nacer
alguien firmó mi condena;
y lo aplaudiría
si mis manos no estuvieran ocupadas
y las creencias me lo permitieran.
A cara perro sigo muriendo
sano y salvo;
así somos los felinos.