jmacgar
Poeta veterano en el portal
Hilas y Dríope
La Náyade
En un agua de arroyo, cantarina,
una noche de blanca luna llena,
Hilas, efebo de belleza plena,
introdújose hallando allí su ruina,
pues le esperaba Dríope la ondina,
tan seductora, áurea su melena,
que con su grácil brazo le encadena
y hacia el profundo estanque le encamina.
Bramó Heracles, perdió su fiel amado
y fue su grito de dolor ingente;
por la ninfa su amor le fue robado
siendo su perdición ir a la fuente;
anda el hijo de Zeus desolado,
la Náyade robole su sirviente.
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En la mitología griega, las náyades (en griego antiguo Ναϊάδες Naiádes, Ναίδες Naídes o Νάιτιδες Náitides, de νάω ‘fluir’) eran las ninfas de los cuerpos de agua dulce — fuentes, pozos, manantiales, arroyos y riachuelos —, y encarnaban la divinidad del curso de agua que habitaban.
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