Me he estado paseando por tu lluvia, por tus versos alejandrinos a Alfonsina Storni, por tus últimos poemas, por tu humor contrastante, por tus ojos y tu rostro insinuados, por la música que nos compartes, por los cuidados detalles con los que haces cada entrega, por tus puentes de flores y en suma por tu verso, tu poesía. Yo, que recién estoy llegando y escribo de manera profana sobre gallos de la lluvia y amores descrincronizados... no puedo sino admirarte, mujer, poeta. No sé dónde estás -ni acaso haga falta- yo estoy en Caracas bajo techo cuando llueve, no en el centro de Caracas, sino en un pequeño espacio arrancado a sangre y lucha a los tataranietos de los conquistadores (más bien invasores). Desde este lugar nublado por la llovizna blanca te saludo y agradezco. Gracias por tu delicada manera de ser poeta, pero más por compartir esa delicadeza... gracias por visitar mis letras.