Jorge Lemoine y Bosshardt
MAESTRO
Los pétalos de hielo se agremiaban en la espalda blanca. Era el día hondo. Un viento escuálido se escurría entre los dedos de los árboles. El fuego se contoneaba
como un gallo sobre la leña. Las flores esparcían su canto de otro mundo como campanas de mariposas. Con el turbio dolor de los peces arrancados. Un silencio a templo, a isla sola, sin acecho; un silencio entero. Me mezclé como un náufrago.
Por un momento olvidé que habías muerto.
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
como un gallo sobre la leña. Las flores esparcían su canto de otro mundo como campanas de mariposas. Con el turbio dolor de los peces arrancados. Un silencio a templo, a isla sola, sin acecho; un silencio entero. Me mezclé como un náufrago.
Por un momento olvidé que habías muerto.
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT