Homar Letargo
Poeta recién llegado
La rareza del amor
Es cuando canto en los días más oscuros
Y no se entiende nada
Cuando tomo los puñales del destino
Y me los clavo en la garganta
Entonces comienzo a desangrarme
Y mi sangre forma un océano de letras
Para renacer escribiendo sobre los ángeles
Que dicen que en el cielo ya no queda nada.
La rareza del amor
Es que corta de un solo tajo la neblina de la muerte
Hace respirar a los muertos en sus tumbas
Y pone nuevas lunas ante los pies de los inválidos
La rareza del amor
Es que haga en mí amar el vuelo interminable
De la lluvia
El que pueda concebir el palpitar de la locura
En un pecho que se inflama
Cuando este soporta el olor de las flores venenosas
Que germinan del pozo de uno mismo
Donde reposan viejos fantasmas,
Criaturas anormales
Donde moscas eléctricas
Sobrevuelan un vientre relleno
De lágrimas
Y así volver de la espuma
Donde se ahogaron los aceites
La rareza del amor
Es que hay mujeres que siempre nos ahorcan
Porque no creen que entre los poemas
Volamos rompiéndonos las alas
Para poder parar nuestra hemorragia.
Es cuando canto en los días más oscuros
Y no se entiende nada
Cuando tomo los puñales del destino
Y me los clavo en la garganta
Entonces comienzo a desangrarme
Y mi sangre forma un océano de letras
Para renacer escribiendo sobre los ángeles
Que dicen que en el cielo ya no queda nada.
La rareza del amor
Es que corta de un solo tajo la neblina de la muerte
Hace respirar a los muertos en sus tumbas
Y pone nuevas lunas ante los pies de los inválidos
La rareza del amor
Es que haga en mí amar el vuelo interminable
De la lluvia
El que pueda concebir el palpitar de la locura
En un pecho que se inflama
Cuando este soporta el olor de las flores venenosas
Que germinan del pozo de uno mismo
Donde reposan viejos fantasmas,
Criaturas anormales
Donde moscas eléctricas
Sobrevuelan un vientre relleno
De lágrimas
Y así volver de la espuma
Donde se ahogaron los aceites
La rareza del amor
Es que hay mujeres que siempre nos ahorcan
Porque no creen que entre los poemas
Volamos rompiéndonos las alas
Para poder parar nuestra hemorragia.