jmacgar
Poeta veterano en el portal
Babel
Sentado sobre una loma
por donde la brisa corre
meciendo las marañuelas
(cuán hermosísimas flores)
mi mirada y pensamientos
se pierden al horizonte
con reflexiones que tengo
de cuándo fue, cómo y dónde
que Dios confundió las lenguas
haciendo un terrible cóctel;
Sentado sobre una loma
por donde la brisa corre
meciendo las marañuelas
(cuán hermosísimas flores)
mi mirada y pensamientos
se pierden al horizonte
con reflexiones que tengo
de cuándo fue, cómo y dónde
que Dios confundió las lenguas
haciendo un terrible cóctel;
¿Acaso fue algún castigo
contra aquel humano indócil
que para llegar al cielo
intentó hacer una torre
a la que llamó Babel
y aún es símbolo su nombre
de la confusión de lenguas
y desencuentros enormes?
Y pensando en estas cosas
se me echó encima la noche,
se anegó el cielo de estrellas
y hasta la Luna asomose,
ella, que siempre es mi musa
y que tanto me conoce,
que sabe de mis delirios
los días que no se esconde
y su brillo me regala,
cuando llegó fue un derroche
de luz con encantamiento
que me hizo exclamar su nombre:
¡Luna, luna , luna , luna,
¡oye mis ruegos, responde!
¡dime! ¿por qué tantas lenguas
han confundido a los hombres?
Nada contestó la Luna,
mas, permitid que me asombre,
pues un rayo de su luz
me traspasó y alumbrome
y mi mente comprendió
que ni castigo ni dioses
tuvieron nada que ver,
que fue el cerebro del hombre
tan sagaz, tan exquisito,
tan creativo, tan noble,
el que a la lengua dio vida
cual árbol con muchos brotes,
luego llegaron las ramas
más tarde incluso las flores
que con forma de poemas
la ataviaron con sus dones.
La lengua es como una madre
con muchas hijas menores
que poquito a poco crecen,
se van haciendo mayores
y los años las maduran
refinándolas entonces;
con el tiempo se hacen libres,
y se extienden por el orbe.
Las lenguas no son de nadie,
son patrimonio del hombre.
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contra aquel humano indócil
que para llegar al cielo
intentó hacer una torre
a la que llamó Babel
y aún es símbolo su nombre
de la confusión de lenguas
y desencuentros enormes?
Y pensando en estas cosas
se me echó encima la noche,
se anegó el cielo de estrellas
y hasta la Luna asomose,
ella, que siempre es mi musa
y que tanto me conoce,
que sabe de mis delirios
los días que no se esconde
y su brillo me regala,
cuando llegó fue un derroche
de luz con encantamiento
que me hizo exclamar su nombre:
¡Luna, luna , luna , luna,
¡oye mis ruegos, responde!
¡dime! ¿por qué tantas lenguas
han confundido a los hombres?
Nada contestó la Luna,
mas, permitid que me asombre,
pues un rayo de su luz
me traspasó y alumbrome
y mi mente comprendió
que ni castigo ni dioses
tuvieron nada que ver,
que fue el cerebro del hombre
tan sagaz, tan exquisito,
tan creativo, tan noble,
el que a la lengua dio vida
cual árbol con muchos brotes,
luego llegaron las ramas
más tarde incluso las flores
que con forma de poemas
la ataviaron con sus dones.
La lengua es como una madre
con muchas hijas menores
que poquito a poco crecen,
se van haciendo mayores
y los años las maduran
refinándolas entonces;
con el tiempo se hacen libres,
y se extienden por el orbe.
Las lenguas no son de nadie,
son patrimonio del hombre.
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