Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
El niño me vio llorar, y se quedó mirando con asombro por una pequeña hendidura en la pared, donde además de su mirada inocente y temerosa, se dio cuenta que no era un fantasma, que este espíritu del mal, simplemente era una chica maniatada y medio muerta que se paseaba con sus cadenas pesadas por todo aquel lugar día y noche.
El niño me vio lamentar sin voz esta vida. Sé que me miraba porque podía ver su sombra cuando pasaba por la puerta de hierro galvanizado tratando de ver a su espanto. No era más que mi infinita voz callada que ansiaba por fin terminar este lamente que poco a poco he ido escribiendo como testimonio de un morir.
No quise asustarlo, pero cuando me acerqué a él para tratar de verlo por la hendidura sentí que se asustó mucho. No es para menos, ya estoy muerta. Por lo menos eso es lo que han dejado saber de mí. Creo por ello dejaron de insistir...
Nuevamente, regresó y me volví a acercar a la puerta, me pasó un papelito que decía: "¿eres la bruja?" le contesté con la cabeza que no y le volví a pasar el papel. Me escribió otra vez y preguntó: "¿quién eres?". Traté de hacerle ver que no podía hablarle, entonces dos niños más vinieron. Supongo que eran los pequeños que estaban en el monte hace unos días jugando y se encontraron con la casa donde estoy. Pero se dieron cuenta que alguien venía. Eran ellos. Mientras, los niños corrieron en algún lado y observaron cómo mis captores me sacaban fuera, y empezaron a jalar mi cabello y a pegarme con los marcos de la puerta de metal y el suelo. Caí casi muy mal y recordé hasta ahora.
Uno de ellos regresó hace solo unos minutos y me trajo un papel que decía: "sé que no puedes hablar" "ya se lo dije a mi mamá". No sé qué quiso decir, pero, sentir a una personita decirme esas cosas, fue algo maravilloso. Esta noche debo sobrevivir.
El niño me vio lamentar sin voz esta vida. Sé que me miraba porque podía ver su sombra cuando pasaba por la puerta de hierro galvanizado tratando de ver a su espanto. No era más que mi infinita voz callada que ansiaba por fin terminar este lamente que poco a poco he ido escribiendo como testimonio de un morir.
No quise asustarlo, pero cuando me acerqué a él para tratar de verlo por la hendidura sentí que se asustó mucho. No es para menos, ya estoy muerta. Por lo menos eso es lo que han dejado saber de mí. Creo por ello dejaron de insistir...
Nuevamente, regresó y me volví a acercar a la puerta, me pasó un papelito que decía: "¿eres la bruja?" le contesté con la cabeza que no y le volví a pasar el papel. Me escribió otra vez y preguntó: "¿quién eres?". Traté de hacerle ver que no podía hablarle, entonces dos niños más vinieron. Supongo que eran los pequeños que estaban en el monte hace unos días jugando y se encontraron con la casa donde estoy. Pero se dieron cuenta que alguien venía. Eran ellos. Mientras, los niños corrieron en algún lado y observaron cómo mis captores me sacaban fuera, y empezaron a jalar mi cabello y a pegarme con los marcos de la puerta de metal y el suelo. Caí casi muy mal y recordé hasta ahora.
Uno de ellos regresó hace solo unos minutos y me trajo un papel que decía: "sé que no puedes hablar" "ya se lo dije a mi mamá". No sé qué quiso decir, pero, sentir a una personita decirme esas cosas, fue algo maravilloso. Esta noche debo sobrevivir.