Engel
SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA
Me dije he aquí las botas del tiempo.
Bajo una fría niebla vi reposar el polvo de la vida pero al volverse un viento imprevisto levanta un capote de nostalgia y todo se torna en un momento demasiado gris. Casi al instante cesó el polvo, el viento, la grisura. Las botas regresaron a su antigua claridad. Supe entonces que ya había estado allí. Cuando pasé por primera vez por este lugar yo estaba en la eternidad, y volveré a ella. Mientras, con el tesón de un minero infatigable, voy labrando la palabra con silencios escondidos, una labor que confundo con la vida. Como si los cordones supiesen contarlo, como si las suelas pudiesen sentirlo. Si no fueseis a la vez metáfora y pensamiento ¿qué seríais?; la constitución del más y demasiado, del poco y mejor, del todo o nada, del nunca más. Tendríais que poder envejecer con elegancia, anduvisteis mucho. Hoy ya no camináis; mejor, la mina ya no digiere más huellas.
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