P
Paloma Martin
Invitado
Descalza en la arena
observo el mar,
cómo corcovea
como un animal,
formando grandes olas
al encorvar,
su lomo de agua.
Diminuta en la playa,
dudo que me vea.
Pero él, arrastrándose,
viene hacia mi.
A mitad de camino ruge,
esparciendo
la espuma de su rabia.
No me asusto
pues lo conozco,
desde que nací.
Cuando llega
hasta donde estoy,
rendido,
me lame los pies.
Yo le acaricio su suave
lomo de agua.
El me deja en la cara
gotitas de su saliva
cuando me habla.
Nos decimos lo de siempre
lo de hoy y lo de antaño.
Yo le digo que volveré
como cada verano,
de cada año
porque allí, simplemente
soy feliz.
Él a mi me recuerda,
por qué , aunque pequeña,
ante su majestuosidad
entre tanta gente,
me distingue igual.
Dice que lo miro
con ojos de poeta:
profundos y humedos,
como el mismo mar.
 
 
 
 
observo el mar,
cómo corcovea
como un animal,
formando grandes olas
al encorvar,
su lomo de agua.
Diminuta en la playa,
dudo que me vea.
Pero él, arrastrándose,
viene hacia mi.
A mitad de camino ruge,
esparciendo
la espuma de su rabia.
No me asusto
pues lo conozco,
desde que nací.
Cuando llega
hasta donde estoy,
rendido,
me lame los pies.
Yo le acaricio su suave
lomo de agua.
El me deja en la cara
gotitas de su saliva
cuando me habla.
Nos decimos lo de siempre
lo de hoy y lo de antaño.
Yo le digo que volveré
como cada verano,
de cada año
porque allí, simplemente
soy feliz.
Él a mi me recuerda,
por qué , aunque pequeña,
ante su majestuosidad
entre tanta gente,
me distingue igual.
Dice que lo miro
con ojos de poeta:
profundos y humedos,
como el mismo mar.