anaximandro
Poeta recién llegado
Fulgurante,
en el espacio íntimo de la memoria,
brilla la inmaculada concreción del ser.
Paso se abre el pasado que sueña entre desastres de la existencia,
albo seno de la desesperanza en coronada cima de la contradicción,
conciencia en sí de la tristeza,
vigilia en noctámbula permanencia arrastrando en los lastres del miedo
las marcas diurnas de la insatisfacción,
totalidad que empaña los frutos de la historia
y deja lacerante la herida
en la postrera ofrenda de apego al fuego de la fertilidad.
Alaridos en estrechos laberintos de conmoción,
voces de la armonía ancladas en el sobresalto,
palabras de lejano estruendo en intenso reproche,
abismo de sacrificio donde nacen silencio y oscuridad.
Voz diste al ufano insulto,
instalado el juicio en la sentencia de tu insolente desvarío
abriste el signo de mis manos
para cargar mis hombros con tus cargas,
para clavarme en la cruz de tu propio sacrificio.
en el espacio íntimo de la memoria,
brilla la inmaculada concreción del ser.
Paso se abre el pasado que sueña entre desastres de la existencia,
albo seno de la desesperanza en coronada cima de la contradicción,
conciencia en sí de la tristeza,
vigilia en noctámbula permanencia arrastrando en los lastres del miedo
las marcas diurnas de la insatisfacción,
totalidad que empaña los frutos de la historia
y deja lacerante la herida
en la postrera ofrenda de apego al fuego de la fertilidad.
Alaridos en estrechos laberintos de conmoción,
voces de la armonía ancladas en el sobresalto,
palabras de lejano estruendo en intenso reproche,
abismo de sacrificio donde nacen silencio y oscuridad.
Voz diste al ufano insulto,
instalado el juicio en la sentencia de tu insolente desvarío
abriste el signo de mis manos
para cargar mis hombros con tus cargas,
para clavarme en la cruz de tu propio sacrificio.