Amor

anaximandro

Poeta recién llegado
Fulgurante,
en el espacio íntimo de la memoria,
brilla la inmaculada concreción del ser.

Paso se abre el pasado que sueña entre desastres de la existencia,
albo seno de la desesperanza en coronada cima de la contradicción,
conciencia en sí de la tristeza,
vigilia en noctámbula permanencia arrastrando en los lastres del miedo
las marcas diurnas de la insatisfacción,
totalidad que empaña los frutos de la historia
y deja lacerante la herida
en la postrera ofrenda de apego al fuego de la fertilidad.


Alaridos en estrechos laberintos de conmoción,
voces de la armonía ancladas en el sobresalto,
palabras de lejano estruendo en intenso reproche,
abismo de sacrificio donde nacen silencio y oscuridad.


Voz diste al ufano insulto,
instalado el juicio en la sentencia de tu insolente desvarío
abriste el signo de mis manos
para cargar mis hombros con tus cargas,
para clavarme en la cruz de tu propio sacrificio.
 
Qué bien escrito!. Narras que da placer pasar por acá. No te doy reputación porque no me permite. Un gusto leerte.

Mil veces basta, amable Robsalz, la honestidad de una breve comentario sin floroturas retóricas ni ostentaciones de vanidad, que las estrellas y reputaciones todas del universo conceptual.

Va mi afecto con la gratitud por tu generosidad.
 
Fulgurante,
en el espacio íntimo de la memoria,
brilla la inmaculada concreción del ser.

Paso se abre el pasado que sueña entre desastres de la existencia,
albo seno de la desesperanza en coronada cima de la contradicción,
conciencia en sí de la tristeza,
vigilia en noctámbula permanencia arrastrando en los lastres del miedo
las marcas diurnas de la insatisfacción,
totalidad que empaña los frutos de la historia
y deja lacerante la herida
en la postrera ofrenda de apego al fuego de la fertilidad.


Alaridos en estrechos laberintos de conmoción,
voces de la armonía ancladas en el sobresalto,
palabras de lejano estruendo en intenso reproche,
abismo de sacrificio donde nacen silencio y oscuridad.


Voz diste al ufano insulto,
instalado el juicio en la sentencia de tu insolente desvarío
abriste el signo de mis manos
para cargar mis hombros con tus cargas,
para clavarme en la cruz de tu propio sacrificio.
que duro estar sintiéndose así, abrazos
 
Fulgurante,
en el espacio íntimo de la memoria,
brilla la inmaculada concreción del ser.

Paso se abre el pasado que sueña entre desastres de la existencia,
albo seno de la desesperanza en coronada cima de la contradicción,
conciencia en sí de la tristeza,
vigilia en noctámbula permanencia arrastrando en los lastres del miedo
las marcas diurnas de la insatisfacción,
totalidad que empaña los frutos de la historia
y deja lacerante la herida
en la postrera ofrenda de apego al fuego de la fertilidad.


Alaridos en estrechos laberintos de conmoción,
voces de la armonía ancladas en el sobresalto,
palabras de lejano estruendo en intenso reproche,
abismo de sacrificio donde nacen silencio y oscuridad.


Voz diste al ufano insulto,
instalado el juicio en la sentencia de tu insolente desvarío
abriste el signo de mis manos
para cargar mis hombros con tus cargas,
para clavarme en la cruz de tu propio sacrificio.
Clavarse en esa sacrificio para sentir una melancolia que se eleva
dejando acariciadas esencias de lamparas de amor huido.
excelente. saludos de luzyabsenta
 

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