Yo, el viejo

azulalfilrojo

Poeta que considera el portal su segunda casa


Yo, el viejo



Vejez: albor de la postrera noche,
preludio de la sacra apología,
la mente condenada a la atonía,
vital monólogo del ruin reproche;


terrosa efigie de pardusca tez
recorrida por surcos y cabezos,
privada por el tiempo de los brezos
que antaño le otorgaron venustez.


¿Por qué te marchas juventud lozana?
¿Acaso olvidas quién cardó la pana
mientras tú disfrutabas de la gloria?...


Hacia la muerte voy con paso firme,
pues ni Dios tuvo a bien el bendecirme
ni el tiempo concederme moratoria.

 
aún tienes un corazón joven, noble, esplendoroso y.... terminaré escribiendo un testamento, para nada se es viejo, ni siquiera para la experiencia, besos

Yo, el viejo



Vejez: albor de la postrera noche,
preludio de la sacra apología,
la mente condenada a la atonía,
vital monólogo del ruin reproche;


terrosa efigie de pardusca tez
recorrida por surcos y cabezos,
privada por el tiempo de los brezos
que antaño le otorgaron venustez.


¿Por qué te marchas juventud lozana?
¿Acaso olvidas quién cardó la pana
mientras tú disfrutabas de la gloria?...


Hacia la muerte voy con paso firme,
pues ni Dios tuvo a bien el bendecirme
ni el tiempo concederme moratoria.

 
Ahí estamos muchos José María, tocabdo la vejez corporal, de espíritu nooooo, jajajjaja Unas buenas letras con gran léxico amigo, Un placer volverte a leer.
Un fuerte abrazo.
 
Una reflexión para un estado que no haya en el tiempo moratoria... Que como bien versas a vece se vuelve un monologo del ruin reproche. Mis felicitaciones trataré de leerte más poeta. Un fuerte abrazo y la mejor de las suertes para este soneto excelso.
 

Yo, el viejo



Vejez: albor de la postrera noche,
preludio de la sacra apología,
la mente condenada a la atonía,
vital monólogo del ruin reproche;


terrosa efigie de pardusca tez
recorrida por surcos y cabezos,
privada por el tiempo de los brezos
que antaño le otorgaron venustez.


¿Por qué te marchas juventud lozana?
¿Acaso olvidas quién cardó la pana
mientras tú disfrutabas de la gloria?...


Hacia la muerte voy con paso firme,
pues ni Dios tuvo a bien el bendecirme
ni el tiempo concederme moratoria.

Excelente este concluyente soneto, estimado José María, tiene mi Apto.
Un cordial saludo.
 

Yo, el viejo



Vejez: albor de la postrera noche,
preludio de la sacra apología,
la mente condenada a la atonía,
vital monólogo del ruin reproche;


terrosa efigie de pardusca tez
recorrida por surcos y cabezos,
privada por el tiempo de los brezos
que antaño le otorgaron venustez.


¿Por qué te marchas juventud lozana?
¿Acaso olvidas quién cardó la pana
mientras tú disfrutabas de la gloria?...


Hacia la muerte voy con paso firme,
pues ni Dios tuvo a bien el bendecirme
ni el tiempo concederme moratoria.

Tienen los cuartetos una gran autonomía sintáctica, aunque en ambos se desarrolle una prolongada alegoría formada por metáforas in praesentia de la vejez. Me hubiese gustado que esa presencia real del elemento imaginado estuviese solo en el título, pero es una opinión muy personal. Los tercetos son extraordinarios, lo mejor del soneto diría yo, aparte de la imprevisibilidad y perceptibilidad de las rimas; el lenguaje es culto. ¡Toda una obra de verdadero arte poético!
 

Yo, el viejo



Vejez: albor de la postrera noche,
preludio de la sacra apología,
la mente condenada a la atonía,
vital monólogo del ruin reproche;


terrosa efigie de pardusca tez
recorrida por surcos y cabezos,
privada por el tiempo de los brezos
que antaño le otorgaron venustez.


¿Por qué te marchas juventud lozana?
¿Acaso olvidas quién cardó la pana
mientras tú disfrutabas de la gloria?...


Hacia la muerte voy con paso firme,
pues ni Dios tuvo a bien el bendecirme
ni el tiempo concederme moratoria.


Me veo en tu soneto como en un espejo y concuerdo con lo que bien expresas en él, sigo esperando ese momento.

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Hola azulalfilrojo: Contundente soneto, que yo ya estoy experimentando,
pero para seguir siendo más viejo, hay que poner buena cara al mal tiempo;
yo lo intento y me va bien. Un placer. Amadeo.
 
¿Cómo estás, José María? Por lo que veo la pluma de los sonetos la conservas intacta. La vejez es una lacra que, desgraciadamente, admite un solo método para evitarla: mejor no hablar de ese recurso, aunque hay quienes lo practican... El tiempo no da moratorias, y quien negocia con el diablo como Fausto siempre pierde.

abrazo
J.
 
Tienen los cuartetos una gran autonomía sintáctica, aunque en ambos se desarrolle una prolongada alegoría formada por metáforas in praesentia de la vejez. Me hubiese gustado que esa presencia real del elemento imaginado estuviese solo en el título, pero es una opinión muy personal. Los tercetos son extraordinarios, lo mejor del soneto diría yo, aparte de la imprevisibilidad y perceptibilidad de las rimas; el lenguaje es culto. ¡Toda una obra de verdadero arte poético!


Hola, estimado Elhi, agradezco el generoso y amplio comentario que haces de mi poema, siempre es un placer tenerte en mis letras y disfrutar de tu docta crítica.
Saludos cordiales.
 
Me veo en tu soneto como en un espejo y concuerdo con lo que bien expresas en él, sigo esperando ese momento.

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Muchas gracias maestro, para mí es una alegría saber que has disfrutado con la lectura, aunque el reflejo es ese que no querríamos ver ninguno.
Saludos cordiales.
 
Hola azulalfilrojo: Contundente soneto, que yo ya estoy experimentando,
pero para seguir siendo más viejo, hay que poner buena cara al mal tiempo;
yo lo intento y me va bien. Un placer. Amadeo.

Muchas gracias, estimado Amadeo, como bien dices nada se puede hacer salvo tirar para delante y no pensar en ello.
Saludos cordiales.
 
¿Cómo estás, José María? Por lo que veo la pluma de los sonetos la conservas intacta. La vejez es una lacra que, desgraciadamente, admite un solo método para evitarla: mejor no hablar de ese recurso, aunque hay quienes lo practican... El tiempo no da moratorias, y quien negocia con el diablo como Fausto siempre pierde.

abrazo
J.

¡Hombre Jorge!, cuanto tiempo. Me alegra mucho verte de nuevo, veo que el portal ha reconquistado dos importantes bastiones, el tuyo y el de Falcón, doble alegría por ello. Gracias por la visita y el gentil comentario, aunque las plumas las tengo bastante oxidadas todas de no usarlas, a ver si poco a poco las vamos engrasando.
Saludos cordiales.
 

Yo, el viejo



Vejez: albor de la postrera noche,
preludio de la sacra apología,
la mente condenada a la atonía,
vital monólogo del ruin reproche;


terrosa efigie de pardusca tez
recorrida por surcos y cabezos,
privada por el tiempo de los brezos
que antaño le otorgaron venustez.


¿Por qué te marchas juventud lozana?
¿Acaso olvidas quién cardó la pana
mientras tú disfrutabas de la gloria?...


Hacia la muerte voy con paso firme,
pues ni Dios tuvo a bien el bendecirme
ni el tiempo concederme moratoria.



Así es la juventud
de orgullosa y casquivana,
igual que llegó se aleja
de la noche a la mañana.
Lo bueno es haber llegado hasta aquí
y consigamos hacer algún poema, decente,
a la pobre senitud.
Qué buena música tienen tus versos, compañero,
ha sido un placer escucharla.
Un abrazo
 
Última edición:
Tus letras hacen pensar, la vida pasa y no la sabemos aprovechar, es emotivo tu soneto, un abrazo
 
Así es la juventud
de orgullosa y casquivana,
igual que llegó se aleja
de la noche a la mañana.
Lo bueno es haber llegado hasta aquí
y consigamos hacer algún poema, decente,
a la pobre senitud.
Qué buena música tienen tus versos, compañero,
ha sido un placer escucharla.
Un abrazo


Muchas gracias, querida Rosario, un placer verte por mis letras y saber que hes disfrutado con ellas.
Besos, poetisa.
 

Yo, el viejo



Vejez: albor de la postrera noche,
preludio de la sacra apología,
la mente condenada a la atonía,
vital monólogo del ruin reproche;


terrosa efigie de pardusca tez
recorrida por surcos y cabezos,
privada por el tiempo de los brezos
que antaño le otorgaron venustez.


¿Por qué te marchas juventud lozana?
¿Acaso olvidas quién cardó la pana
mientras tú disfrutabas de la gloria?...


Hacia la muerte voy con paso firme,
pues ni Dios tuvo a bien el bendecirme
ni el tiempo concederme moratoria.


Magnífico soneto José Mª para esa última etapa de la vida, vivir para contarla, desde que nacemos es "crónica de una muerte anunciada". Creo que también hay que saber envejecer.
Encantada de leerte de nuevo
Abrazos Poeta
 

Yo, el viejo



Vejez: albor de la postrera noche,
preludio de la sacra apología,
la mente condenada a la atonía,
vital monólogo del ruin reproche;


terrosa efigie de pardusca tez
recorrida por surcos y cabezos,
privada por el tiempo de los brezos
que antaño le otorgaron venustez.


¿Por qué te marchas juventud lozana?
¿Acaso olvidas quién cardó la pana
mientras tú disfrutabas de la gloria?...


Hacia la muerte voy con paso firme,
pues ni Dios tuvo a bien el bendecirme
ni el tiempo concederme moratoria.

Hacia ese puerto navegan todos los veleros, la fuerza del viento es la que decide el momento de llegar.
Excelente y reflexivo soneto, José Maria.
¡Buena suerte!
 

Yo, el viejo



Vejez: albor de la postrera noche,
preludio de la sacra apología,
la mente condenada a la atonía,
vital monólogo del ruin reproche;


terrosa efigie de pardusca tez
recorrida por surcos y cabezos,
privada por el tiempo de los brezos
que antaño le otorgaron venustez.


¿Por qué te marchas juventud lozana?
¿Acaso olvidas quién cardó la pana
mientras tú disfrutabas de la gloria?...


Hacia la muerte voy con paso firme,
pues ni Dios tuvo a bien el bendecirme
ni el tiempo concederme moratoria.

Todos indefectiblemente pasaremos por esa puerta que es la muerte. La lozanía de la juventud algunos la guardan en el espírit que no muere.
Tuve a mis amados viejos, mis nonos, mis tíos abuelos y los extraño tanto, fueron mis referentes más humanos, mis maestros más sabios,
y llevaban cicatrices, dolores angustiantes de los recuerdos de su juventud obligada a la guerra, al hambre, al exilio obligado...y sin embargo cantaban, decían versos, contaban historias ¡Dios cómo me son necesarios! La vida debería comenzar en la vejez.
Abrabesos amigo, vive muchos, muchos, pero muchos años más, porque eres necesario.
 

Yo, el viejo



Vejez: albor de la postrera noche,
preludio de la sacra apología,
la mente condenada a la atonía,
vital monólogo del ruin reproche;


terrosa efigie de pardusca tez
recorrida por surcos y cabezos,
privada por el tiempo de los brezos
que antaño le otorgaron venustez.


¿Por qué te marchas juventud lozana?
¿Acaso olvidas quién cardó la pana
mientras tú disfrutabas de la gloria?...


Hacia la muerte voy con paso firme,
pues ni Dios tuvo a bien el bendecirme
ni el tiempo concederme moratoria.

Ayyy José María qué soneto más bello y profundo. Somos tiempo, esa es nuestra esencia y su fluir nos arrastra en una vorágine de marcadas huellas, pero este fluir se regenera por ciclos interminables, coincidiendo en uno de sus momentos la vida y la muerte... Bueno esto es lo que yo me imagino ahora... pero es que tu poema se presta a la reflexión y al goce. Encantada de leerte querido amigo. Besazos con cariño y con admiración.
 

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