azulalfilrojo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo, el viejo
Vejez: albor de la postrera noche,
preludio de la sacra apología,
la mente condenada a la atonía,
vital monólogo del ruin reproche;
terrosa efigie de pardusca tez
recorrida por surcos y cabezos,
privada por el tiempo de los brezos
que antaño le otorgaron venustez.
¿Por qué te marchas juventud lozana?
¿Acaso olvidas quién cardó la pana
mientras tú disfrutabas de la gloria?...
Hacia la muerte voy con paso firme,
pues ni Dios tuvo a bien el bendecirme
ni el tiempo concederme moratoria.