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Llegada a Tamboura

azulalfilrojo

Poeta que considera el portal su segunda casa


Me disculpen sus mercedes
si entro con mi pie menor,
que si me guardo el mayor
es por si alguno de ustedes
se olvida del buen humor.



Llegada a Tamboura



El ambiente es inquietante
y aunque puede parecer,
por el trasiego constante
de gente de buen beber,
que es lugar poco elegante,
fácil resulta saber
que ni un solo maleante
por aquí se dejar ver.

Por si acaso voy con tiento,
que aunque no sean gentuza
necesitan poco aliento
para tirar de herreruza.

—¡Buena moza mesonera,
sirva su mejor brebaje
y una ración del potaje
que rezuma en la caldera.
Y de ninguna manera
escatime por barato,
que rebosen jarra y plato
a ver si por poca chicha
se me calienta la picha
y torcemos en el trato!

Entre tantos feligreses:
españoles, portugueses
y viajeros de ultramar,
seis espléndidas figuras
destacan por sus hechuras
y por su forma de estar.

—¡Atiéndame maestresa!
¿Quién son esos elementos,
los de la última mesa?;
están demasiado atentos
y por ninguna sorpresa:
parecen lobos hambrientos
al acecho de una presa.

—A la reina con respeto
que si le da un puntapié,
en el ojo que no ve,
ya no sale del aprieto.

—Cuídese del cardenal,
si se tiene por cabal,
que con ese semental
el asunto no es banal.

—Los que visten de adalides
son sobradamente diestros,
curtidos en duras lides
en que a menudo te mides
con renombrados maestros.

—De la dama recatada…
Mejor ni una carcajada,
que aunque parezca salada
va de buen acero armada
y a juzgar por su mirada
no es de fácil estocada.

—Aquí tiene usted su cena,
coma tranquilo y sin prisa;
y sin montar una escena
que a una estampa de su guisa
sería toda una pena
que le echasen la cadena
o le cantaran la misa.

Qué mesón tan singular
qué se come de justicia,
el vino es una delicia
y se juntan a cenar
la corona del lugar,
la toga cardenalicia,
tres sables de la milicia
y un corsé de armas tomar.
A fe que vuelvo a venir
y sin tardar demasiado,
que aunque parezca salir
de un recuerdo del pasado:
al jolgorio asegurado
¿quién se puede resistir?




 
¡Sed bienvenido, señor!
Ocupe usted su lugar,
y procure disfrutar
sin pararse en el pudor.

Ya le he visto recitar,
y beber, y fornicar...
y no va a desmerecer
la locura del yantar.

Brindemos, pues, caballeros,
por el nuevo feligrés
y ofrezcamos sin revés
nuestro honor de mosqueteros.

¡Bienvenido!

Athos
 
¡Vaya carta de presentación José María!; veré de contestarte como te mereces con unos versos.

Un saludo y muy bien llegado.

Porthos
 
Ufff, esto se pone cada vez más interesante, en verdad no tiene precio asistir como espectador a tu entrada en escena en el Tamboura, entrada que haces de magistral manera y con un impagable sentido del humor, José María.
Felicidades, y... estaré a le espera de nuevos capítulos.
Un abrazo sincero, mi amigo.
 
¿quién se puede resistir?

Magistral poema,
quién puede resistirse?
Me encantó, abrazos.
Laura.
 
atrayente a la expectativa
muy singulares y cálidos versos
que engalanan la vista
abrazos y kikos
Denn
 
Bonita mixtura de octosílabos las que nos dejas como carta de presentación a vuestros amigos del Tamboura. Ya Porthos ha hablado, Athos hizo lo propio, así que ¡Bienvenido al Tamboura, José María! Es un verdadero lujo tenerte entre nosotros. Recibe mi bendición y mi beneplácito,
Armand-Jean du Plessis.
 
Última edición por un moderador:
Por la prueba del florete
sin duda tú pasarás
y ginebra con sorbete
sin vacilar tomarás.

Que ya la prueba del verso
has sin duda superado
mostrando ser buen converso
o por las musas tocado.

A la Reina pleitesía
aunque le gustan los bailes
pero no falta una tía
que el cuento cuenta a los frailes.

El Cardenal se las trae
aunque es bueno como amigo
pero por nada te cae:
separa paja de trigo...

En cuanto a los mosqueteros
somos gente del común
que cuidamos nuestro cueros
y nuestra bolsas, según...

Como era para Odiseo
su buena amiga Atenea,
así es a nuestro deseo
la moza, y un poco rea.

En fin, seas bienvenido
a este mesón informal
donde todo es divertido
y tristemente virtual...

Aramís
 
Entrada triunfal, sin duda caballero.
Ha sido un deleite encontrarlo tan certero
 
¡Sed bienvenido, señor!
Ocupe usted su lugar,
y procure disfrutar
sin pararse en el pudor.

Ya le he visto recitar,
y beber, y fornicar...
y no va a desmerecer
la locura del yantar.

Brindemos, pues, caballeros,
por el nuevo feligrés
y ofrezcamos sin revés
nuestro honor de mosqueteros.

¡Bienvenido!

Athos

Pasado un tiempo prudente
y a falta de que las damas
hagan acto de presencia,
anuncio por la presente:
“que acometeré con ganas,
respetaré a su vuecencia
y no seré irreverente;
que tengo intenciones sanas
y no tomaré licencia
que no conceda el ambiente”.
 
¡Vaya carta de presentación José María!; veré de contestarte como te mereces con unos versos.

Un saludo y muy bien llegado.

Porthos

Pasado un tiempo prudente
y a falta de que las damas
hagan acto de presencia,
anuncio por la presente:
“que acometeré con ganas,
respetaré a su vuecencia
y no seré irreverente;
que tengo intenciones sanas
y no tomaré licencia
que no conceda el ambiente”.
 
Ufff, esto se pone cada vez más interesante, en verdad no tiene precio asistir como espectador a tu entrada en escena en el Tamboura, entrada que haces de magistral manera y con un impagable sentido del humor, José María.
Felicidades, y... estaré a le espera de nuevos capítulos.
Un abrazo sincero, mi amigo.


Muchas gracias Luis. ¿Por qué no te animas? un florete como el tuyo seguro que es más que bienvenido y seguro que lo pasamos bien.
Saludos cordiales.
 
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30-12-201212-24-45pm_zps56f23634.png

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[TR]
[TD]Bonita mixtura de octosílabos las que nos dejas como carta de presentación a vuestros amigos del Tamboura. Ya Porthos ha hablado, Athos hizo lo propio, así que ¡Bienvenido al Tamboura, José María! Es un verdadero lujo tenerte entre nosotros. Recibe mi bendición y mi beneplácito,
Armand-Jean du Plessis.
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[/TR]
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Pasado un tiempo prudente
y a falta de que las damas
hagan acto de presencia,
anuncio por la presente:
“que acometeré con ganas,
respetaré a su vuecencia
y no seré irreverente;
que tengo intenciones sanas
y no tomaré licencia
que no conceda el ambiente”.
 
Por la prueba del florete
sin duda tú pasarás
y ginebra con sorbete
sin vacilar tomarás.

Que ya la prueba del verso
has sin duda superado
mostrando ser buen converso
o por las musas tocado.

A la Reina pleitesía
aunque le gustan los bailes
pero no falta una tía
que el cuento cuenta a los frailes.

El Cardenal se las trae
aunque es bueno como amigo
pero por nada te cae:
separa paja de trigo...

En cuanto a los mosqueteros
somos gente del común
que cuidamos nuestro cueros
y nuestra bolsas, según...

Como era para Odiseo
su buena amiga Atenea,
así es a nuestro deseo
la moza, y un poco rea.

En fin, seas bienvenido
a este mesón informal
donde todo es divertido
y tristemente virtual...

Aramís


Pasado un tiempo prudente
y a falta de que las damas
hagan acto de presencia,
anuncio por la presente:
“que acometeré con ganas,
respetaré a su vuecencia
y no seré irreverente;
que tengo intenciones sanas
y no tomaré licencia
que no conceda el ambiente”.
 
Si no me engañan mis ojos
llegando a la Tambourada
distingo brillante espada
armada en bríos y arrojos.

La moza es todo sonrojos
pues pluma tan bien tallada
de acero en miel, camarada
abrió sin pausa cerrojos.

Con verbo en verso trenzado
y rimas de excelso vuelo
le deja en el encerado
clariones que son anzuelo.

¡No sé si estará achispado
que están los dos por el suelo!


Bienvenido J.M.
A la buchaca!!
jajajajaja
 
Última edición:
Has entrado por la puerta grande en la Tamboura, yo de momento os miro por la ventana, je,je,je, no tengo vuestro arte, y de estructuras y métrica nos soy versado, yo rimo a ojo de buen cubero, aunque si me pasais una jarra de vino lo beberé a vuestra salud.......Un abrazo a ti y a todos.
Jocoso y genial poema Jose Maria.

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX a tu arte poético.
 
Has entrado por la puerta grande en la Tamboura, yo de momento os miro por la ventana, je,je,je, no tengo vuestro arte, y de estructuras y métrica nos soy versado, yo rimo a ojo de buen cubero, aunque si me pasais una jarra de vino lo beberé a vuestra salud.......Un abrazo a ti y a todos.
Jocoso y genial poema Jose Maria.

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX a tu arte poético.

Siempre hay una jarra de buen vino para un buen amigo, Carlos. Gracias por la visita.
Saludos cordiales.
 
gratificante leer este pasaje, gracias por compartirlo, abrazos

Me disculpen sus mercedes
si entro con mi pie menor,
que si me guardo el mayor
es por si alguno de ustedes
se olvida del buen humor.



Llegada a Tamboura




El ambiente es inquietante
y aunque puede parecer,
por el trasiego constante
de gente de buen beber,
que es lugar poco elegante,
fácil resulta saber
que ni un solo maleante
por aquí se dejar ver.

Por si acaso voy con tiento,
que aunque no sean gentuza
necesitan poco aliento
para tirar de herreruza.

—¡Buena moza mesonera,
sirva su mejor brebaje
y una ración del potaje
que rezuma en la caldera.
Y de ninguna manera
escatime por barato,
que rebosen jarra y plato
a ver si por poca chicha
se me calienta la picha
y torcemos en el trato!

Entre tantos feligreses:
españoles, portugueses
y viajeros de ultramar,
seis espléndidas figuras
destacan por sus hechuras
y por su forma de estar.

—¡Atiéndame maestresa!
¿Quién son esos elementos,
los de la última mesa?;
están demasiado atentos
y por ninguna sorpresa:
parecen lobos hambrientos
al acecho de una presa.

—A la reina con respeto
que si le da un puntapié,
en el ojo que no ve,
ya no sale del aprieto.

—Cuídese del cardenal,
si se tiene por cabal,
que con ese semental
el asunto no es banal.

—Los que visten de adalides
son sobradamente diestros,
curtidos en duras lides
en que a menudo te mides
con renombrados maestros.

—De la dama recatada…
Mejor ni una carcajada,
que aunque parezca salada
va de buen acero armada
y a juzgar por su mirada
no es de fácil estocada.

—Aquí tiene usted su cena,
coma tranquilo y sin prisa;
y sin montar una escena
que a una estampa de su guisa
sería toda una pena
que le echasen la cadena
o le cantaran la misa.

Qué mesón tan singular
qué se come de justicia,
el vino es una delicia
y se juntan a cenar
la corona del lugar,
la toga cardenalicia,
tres sables de la milicia
y un corsé de armas tomar.
A fe que vuelvo a venir
y sin tardar demasiado,
que aunque parezca salir
de un recuerdo del pasado:
al jolgorio asegurado
¿quién se puede resistir?




 
Algún día espero disfrutar de esa mesa en la Tamboura, donde las risas dan vida y se acomodan en cada rincón de los pensamientos. Que gusto poder leer ese arte. Con la presencia de los tres mosqueteros, valientes y sinceros.... creo que ante mesa grande de poesía, brindis, comida y baile. no hay quien no se entusiasme. Mis felicitaciones José María. Un fuerte abrazo.
 
Tenía olvidada esta tu entrada triunfal en el Tamboura, aunque oportunamente ya la he comentado con la máscara de Arquiton. Mira que nos hemos reído..., jajaja. Aquí estamos todos de vuelta, pero quizás el vino se haya agriado...

abrazo
Aramis
 
Algún día espero disfrutar de esa mesa en la Tamboura, donde las risas dan vida y se acomodan en cada rincón de los pensamientos. Que gusto poder leer ese arte. Con la presencia de los tres mosqueteros, valientes y sinceros.... creo que ante mesa grande de poesía, brindis, comida y baile. no hay quien no se entusiasme. Mis felicitaciones José María. Un fuerte abrazo.

No sé, estimado Luis, si algún día volverá a reunirse tan singular caterva, pero seguro que si lo haces serás bienvenido. Gracias por visitar mis letras.
Saludos cordiales.
 
Tenía olvidada esta tu entrada triunfal en el Tamboura, aunque oportunamente ya la he comentado con la máscara de Arquiton. Mira que nos hemos reído..., jajaja. Aquí estamos todos de vuelta, pero quizás el vino se haya agriado...

abrazo
Aramis

Vaya si nos reímos, jajaja. Pues aún tengo alguna aventura por ahí perdida, quizá podamos corrernos alguna juerga ahora que como dices andamos por aquí todos. Gracias por la visita.
Saludos cordiales.
 

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