Hola, Ariel. Me han parecido muy bien escritos tus metafísicos versos acerca del tiempo, aunque con pequeños detalles técnicos que veo que ya te han comentado. Acerca de esto, me pareció muy atractiva tu metáfora de los atajos que se crean por la tierra soslayando las sendas de asfalto mal trazadas. Es una metáfora que nos remite a un fenómeno que todos conocemos, donde los caminantes apresurados van eligiendo el mejor camino y dejando sus marcas para que otros puedan optar, o incluso para el trazado de una nueva senda.
En el caso de la rima, me he preguntado más de una vez por qué no se ha popularizado esto de la «rima consonante simulada» (denominación que usa José Domínguez Caparrós en su diccionario de métrica), o rima semiconsonante como yo preferiría llamarla. Imagino que en algún sitio alguien habrá indagado en sus reglas, pero los resultados de esta indagación no se han difundido y, sobre todo, no hay grandes poetas que la hayan practicado (hasta donde yo sé) sistemáticamente: solo se la ve como una excepción, una rima consonante imperfecta. Su uso en las canciones populares contribuye quizás injustamente a su desprestigio, no vaya a ser que nos ensuciemos loz zapatos con el barro del atajo, jajaja. Me parece muy posible que esta situación cambie, y sería interesante ver los resultados.
En cuanto a la métrica, o más en general al ritmo, el tema me parece más delicado y quizás por ello más interesante. Si bien existen alternativas distintas de versificación, parece que el isosilabismo se ha impuesto dejando a otras variantes, por ejemplo la versificación acentual, en un lugar marginal; traigo esto a colación pensando en tus dodecasílabos, dado que los muy clásicos versos de Juan de Mena proveen un ejemplo donde la compensación en el primer hemistiquio no se respeta estrictamente. Estos versos se atienen, sin embargo, a la separación de dos sílabas átonas entre los dos acentos de cada hemistiquio, llevando a una versificación acentual. Si se admite el isosilabismo como base del ritmo, las normas de la versificación no son meramente convencionales sino que tienen sustento en la fonología, aunque muchos de nosotros ignoremos estos fundamentos; esto hace que el trazado de la nueva senda sea más difícil: ¡hay víboras entre los matorrales! Un ejemplo interesante lo proveen los dodecasílabos ternarios, o más en general las series rítmicas. Introducidos, creo, por José Asunción Silva en el siglo XIX, fueron popularizados por Rubén Darío y sus seguidores, lo que les dió pronta popularidad... Pero, siguiendo con la metáfora, Darío viene a ser como una topadora que barrió con los matorrales y las víboras que los habitaban. Vaya a saber...
un abrazo, y un gusto conocer tu poesía
Jorge
Estimado Jorge:
Desde ya, muy agradecido por tus valiosas apreciaciones. Con respecto a las "rimas semiconsonantes", coincido plenamente. Me parece que no se desnaturalizan las consonancias cuando hay una <n> o una <s> del plural: cuida /midan - pida / vidas. Distintos, claro está, son los plurales compuestos también por vocales (corazón / corazones - personal / personales), donde la sonoridad se presenta más disímil, sobre todo al variar ya la acentuación. Ahí sí que no hay consonacia aceptable para el discurrir de la versificación.
En la poesía popular las rimas semiconsonantes por suerte son muy bien aceptadas. Por allí se ha abierto más el camino alternativo del que hablaba en otra respuesta. Poesía y música siempre van de la mano. Para el oído,"frena" y "venas" suenan armoniosas, y si uno al escribir precisa sí o sí esa palabra con una "s" extra: ¿para qué forzar el verso en pos de un purismo extremo?, ¿por qué no aceptar ese atajo lícito en vez de ir por el camino académico? Muchas veces por buscar la perfección en la rima se puede arribar a un delirio argumental capaz de arruinar la obra, por más bien construida que se encuentre. Hay que sopesar las alternativas en una balanza justa. Claro que lo ideal es consonancia plena acompañada de versos comprensibles, que fluyan con naturalidad y coherencia, sin que se note el esfuerzo que ha demandado su elaboración. Por suerte eso se consigue, y a menudo. Cuando no hay más salida que la demolición de ideales y palabras para tal cometido, bienvenidos sean los senderos sabiamente trazados por las mismas humanas costumbres que forjaron las normas de la métrica.
Aquí va un cuarteto del poeta chileno Julio Barrenechea:
(Con estrofa anterior de rima plenamente consonante: perdido / hundido - caricia / delicia)
No puede ser. Por eso os llamo niñas triste
s
hasta la blanca hoguera soplada por la muert
e.
Si la sombra alimenta todo lo que no exist
e,
venid, venid entonces, consumidas fervi
entes.
(Ronda de vírgenes muertas).
- tristes / existe: semiconsonante
- muerte / fervientes: semiasonante
En la misma obra se ven otros ejemplos; entre ellos, variaciones en el orden de las rimas.
Sobre la cesura entre hemistiquios, opino lo mismo, mientras que el ritmo no se vea afectado. Porque si bien un dodecasílabo puede dividirse en dos hemistiquios de seis, lo cierto es que conforma un solo verso; y allí reside la ventaja que nos brinda cuando la ocasión lo amerita. De lo contrario, estaríamos pensando en dos versos en lugar de uno, y de ese modo se ve desprolijo un:
Pasar de la cuna y
la cama a la tumba
Pero el verso es uno: "Pa-sar de- la -cu-nay- la- ca-maa- la- tum-ba" (12 en dos hemistiquios de 6).
Has citado muy bien a Juan de Mena y también a Darío, quien en "Los bueyes" pasa de 14 dividido en 2 hemistiquios de 7, a 14 dividido en 8 y 5, o quizás a 13 fuera de todo ritmo, según se interpreten con hiatos y sinalefas:
Pesado buey, tú evocas la dulce madrugada
que llamaba a la ordeña de la vaca lechera,
cuando era mi existencia toda blanca y rosada,
y tú, paloma arrulladora y montañera,
significas en mi primavera pasada
todo lo que hay en la divina Primavera.
Otro ejemplo extraño de Olavo Bilac (1865-1918) que vi en una antología americana:
¡Oh vosotras que en el callado recogimiento
del campo, conversais a solas cuando anochece!
¡Cuidado! lo que decís, una oración parece
que sube hasta los cielos, llevadas por el viento.
Por otra parte, como exigencia para los dodecasílabos leo en Tomo de Gramática de la Lengua castellana - Edic. Occidente 1997: "llevan acentuadas las sílabas 2ª, 5ª y 8ª, aunque en muchos casos suele descuidarse el acento de la 2ª o de la 8ª sílaba como ocurre en este ejemplo:
Como era el instante, dígalo la musa
que la dicha trae, que la pena lleva:
la tristeza pasa, velada y confusa:
la alegría, rosas y azahares nieva
(Rubén Darío)."
Creo que ha quedado largo el mensaje... En todo caso sigo luego. Un abrazo, gracias y ¡hasta pronto!