Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
París, ocho de enero del dos mil quince.
Sí, tengo la indecencia de querer
por todos los costados que me llegan;
no entiendo de extremismos cuando juegan
con la vida, la muerte y el deber.
¿A quién debes la vida sino al ser,
quienes son los hostiles que te ciegan;
no serán esos mismos que te niegan
la posibilidad de envejecer?
No es el odio la auténtica medida,
ni la justicia una ordenanza ciega;
el futuro es mañana, si es que llega,
y el presente una idea sostenida.
¿Quién es Dios, quién Alá, quién Belcebú?
El verdugo no cree en nada; ¿y tú?
Sí, tengo la indecencia de querer
por todos los costados que me llegan;
no entiendo de extremismos cuando juegan
con la vida, la muerte y el deber.
¿A quién debes la vida sino al ser,
quienes son los hostiles que te ciegan;
no serán esos mismos que te niegan
la posibilidad de envejecer?
No es el odio la auténtica medida,
ni la justicia una ordenanza ciega;
el futuro es mañana, si es que llega,
y el presente una idea sostenida.
¿Quién es Dios, quién Alá, quién Belcebú?
El verdugo no cree en nada; ¿y tú?
Última edición: