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París. ocho de enero del dos mil quince.

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
París, ocho de enero del dos mil quince.



Sí, tengo la indecencia de querer
por todos los costados que me llegan;
no entiendo de extremismos cuando juegan
con la vida, la muerte y el deber.

¿A quién debes la vida sino al ser,
quienes son los hostiles que te ciegan;
no serán esos mismos que te niegan
la posibilidad de envejecer?

No es el odio la auténtica medida,
ni la justicia una ordenanza ciega;
el futuro es mañana, si es que llega,

y el presente una idea sostenida.
¿Quién es Dios, quién Alá, quién Belcebú?
El verdugo no cree en nada; ¿y tú?
 
Última edición:
Como bien insinúas en tu poema, cualquier excusa (o dios) son buenos para matar para quien bebe del odio o simplemente es un asesino en potencia. Muy buenos versos, Alonso, y aprovecho para dejarte un poema de un compañero del foro, que además de ser excelente creo que tiene mucho que ver con todo esto.

Mi sincera felicitación y un fuerte abrazo, amigo.

http://www.mundopoesia.com/foros/temas/de-extremos-y-cegueras.505747/
 
París, ocho de enero del dos mil quince.



Sí, tengo la indecencia de querer
por todos los costados que me llegan;
no entiendo de extremismos cuando juegan
con la vida, la muerte y el deber.

¿A quién debes la vida si no al ser,
quienes son los hostiles que te ciegan;
no serán esos mismos que te niegan
la posibilidad de envejecer?

No es el odio la auténtica medida,
ni la justicia una ordenanza ciega;
el futuro es mañana, si es que llega,

y el presente una idea sostenida.
¿Quién es Dios, quién Alá, quién Belcebú?
El verdugo no cree en nada; ¿y tú?
Ayyy Alonso, yo creo en lo bueno que hay en el ser humano, hay que explotar esa savia bruta de bondad que llevamos dentro, porque la maldad existe como contraposición y solo hay que ganarle terreno con las armas del amor. Hay que desterrar a los que quieren seguir siendo malos, no nos podemos cruzar de brazos, pero el tiempo nos pone a cada uno en su sitio y lo que hoy sembremos más tarde recogeremos. Ayyy me ha encantado leerte, porque leerte supone reflexionar y quitarnos esa venda espesa que nos cubre la mirada y no nos deja ver casi nada de lo que realmente merece la pena ver. Besazos a mogollón, con mucho cariño y admiración.
 
París, ocho de enero del dos mil quince.



Sí, tengo la indecencia de querer
por todos los costados que me llegan;
no entiendo de extremismos cuando juegan
con la vida, la muerte y el deber.

¿A quién debes la vida si no al ser,
quienes son los hostiles que te ciegan;
no serán esos mismos que te niegan
la posibilidad de envejecer?

No es el odio la auténtica medida,
ni la justicia una ordenanza ciega;
el futuro es mañana, si es que llega,

y el presente una idea sostenida.
¿Quién es Dios, quién Alá, quién Belcebú?
El verdugo no cree en nada; ¿y tú?
Las creencias son buenas y respetables, siempre y cuando no se pase la barrera del fanatismo, como en este caso (no siendo el único) atróz que ha ocurrido en París.
Unas buenas letras Alonso, me alegro de hayarme tu poema, que siempre son para saborear.

Un fuerte abrazo amigo y feliz fin de semana..
 
París, ocho de enero del dos mil quince.



Sí, tengo la indecencia de querer
por todos los costados que me llegan;
no entiendo de extremismos cuando juegan
con la vida, la muerte y el deber.

¿A quién debes la vida si no al ser,
quienes son los hostiles que te ciegan;
no serán esos mismos que te niegan
la posibilidad de envejecer?

No es el odio la auténtica medida,
ni la justicia una ordenanza ciega;
el futuro es mañana, si es que llega,

y el presente una idea sostenida.
¿Quién es Dios, quién Alá, quién Belcebú?
El verdugo no cree en nada; ¿y tú?
Es el karma del desamor. Lamentablemente no todos creemos que el odio no sirve para nada, muchos lo inseminan en la sangre de los más pequeños, hasta los niños van armados. Mago Alonso ¡Gracias por escribir! te dejo un abrazo de música por mi haermano del corazón,músico comptriota Pedro Aznar.
Abrabesos
 
Un buen soneto, Alonso; me han gustado especialmente, por su fuerza, los tercetos. A mi ese acto sucedido en París me ha resultado especialmente repugnante también. El fanatismo es el peor veneno para el espíritu y es el caldo de cultivo en donde germina el odio a quien piense diferente.

Recibe mi agradecimiento por publicar este poema, amigo

Un abrazo.
 
París, ocho de enero del dos mil quince.
Excelente y hermoso soneto amigo. El verdugo nunca perdona y siempre quiere matar de una manera u otra. Muchas veces se evitan problemas reales huyendo las situaciones desfavorables y perjudiciales para nosotros. Un fuerte abrazo amigo y feliz año 2015 que la salud y el amor te acompañen este nuevo año que llega.


Sí, tengo la indecencia de querer
por todos los costados que me llegan;
no entiendo de extremismos cuando juegan
con la vida, la muerte y el deber.

¿A quién debes la vida si no al ser,
quienes son los hostiles que te ciegan;
no serán esos mismos que te niegan
la posibilidad de envejecer?

No es el odio la auténtica medida,
ni la justicia una ordenanza ciega;
el futuro es mañana, si es que llega,

y el presente una idea sostenida.
¿Quién es Dios, quién Alá, quién Belcebú?
El verdugo no cree en nada; ¿y tú?
 
Hola Alonso: Efectivamente como dices en el último terceto el verdugo no cree ni razona,
es consecuencia de la ocupación de su cerebro casi embrionario, por cuentos de unos
iluminados llenos de vanidad y vacíos de raciocinio. Y todo por falta de una educación
libre y cuestionada progresivamente para evitar adoctrinamientos, así nos va.
Un abrazo. Amadeo.
 
Un soneto mas que comprometido Alonso, los últimos acontecimientos no son para menos... Ni el formal fundamentalismo, ni las fachas de prensa ofensiva justifican la violencia desatada y más cuando se mata sin piedad. Nos has puesto a pensar sin ninguna duda, que hoy la vida cada vez vale menos a ciertos ojos.
Un fuerte abrazo Poeta y amigo.
 
Última edición por un moderador:
Nunca fue bueno el fanatismo que al final lleva a una violencia inutil, que no solo no soluciona los problemas, sino que los acentúa y hace que el distanciamiento sea aún mayor. Matar en nombre del dios que sea, es matar, por más que se quieran buscar razones y justificar, matar en nombre de ese dios para ellos justo y bondadoso, es todavía peor. A mí que no me intenten salvar los lideres espirituales de cualquier credo, ni en el nombre de Alá, ni en el de Jesucristo, ni en el de Buda (podemos añadir cuantas deidades existan) que me dejen impía, con mis demonios y mis herejías, con mi falta de fe y con mis pecados...Que no me salven, por favor, y que no intenten así, de esa manera, salvar a nadie, allá cada cual con sus creencias, con sus razones, con sus ideas...Respeto, libertad y tolerancia, si creyéramos en estos tres valores, si lucháramos por ellos, tal vez no necesitaríamos a ningún dios por el que matar o morir... Y educación para cuestionarnos las ideas
que unos y otros nos quieren inculcar, para tener capacidad de análisis y decisión. Muy bueno tu poema, Alonso, gracias por poner el dedo en la yaga, un abrazo con el deseo de que eso de lo que hablamos ahora, no se repita más.
 
"Sí, tengo la indecencia de querer
por todos los costados que me llegan;"

No hay mucho que decir antes esos dos versos,
geniales y llenos de todo,
ese eres tu.

Pero en el mundo hay tanto odio y sed de venganza,
siempre en nombre de lo mismo.

Matar no se hace en nombre de nada.
Un abrazo Alonso a los costados.
Holaaaa, Elenita, que aquí traigo los costados para el abrazo. Muchas cosas nos duelen de lo que vemos, por mucho que intentemos arreglarnos el propio y pequeño jardincillo que nos rodea.

Abrazote sin red……
 
Como bien insinúas en tu poema, cualquier excusa (o dios) son buenos para matar para quien bebe del odio o simplemente es un asesino en potencia. Muy buenos versos, Alonso, y aprovecho para dejarte un poema de un compañero del foro, que además de ser excelente creo que tiene mucho que ver con todo esto.

Mi sincera felicitación y un fuerte abrazo, amigo.

http://www.mundopoesia.com/foros/temas/de-extremos-y-cegueras.505747/
Muchas gracias, Luis; de leer vengo el poema de Freud, que no es el Sigmund que conocía yo de mis lecturas de adolescente, je je. Me encantó el poema; ya sabía yo que viniendo de ti no podía fallar.

Un gran abrazo, amigo, desde estos campos.
 
Ayyy Alonso, yo creo en lo bueno que hay en el ser humano, hay que explotar esa savia bruta de bondad que llevamos dentro, porque la maldad existe como contraposición y solo hay que ganarle terreno con las armas del amor. Hay que desterrar a los que quieren seguir siendo malos, no nos podemos cruzar de brazos, pero el tiempo nos pone a cada uno en su sitio y lo que hoy sembremos más tarde recogeremos. Ayyy me ha encantado leerte, porque leerte supone reflexionar y quitarnos esa venda espesa que nos cubre la mirada y no nos deja ver casi nada de lo que realmente merece la pena ver. Besazos a mogollón, con mucho cariño y admiración.
Hola Lomi; desgraciadamente el odio existe, y son muchos los que quieren sacarle partido y utilizar todo su poder destructor; el hombre contra el hombre.

Besos y mil gracias por la cercanía, amiga del sur, de letras y de empeños por hacer notar todo lo bueno que no hay que perderse.
 
Las creencias son buenas y respetables, siempre y cuando no se pase la barrera del fanatismo, como en este caso (no siendo el único) atróz que ha ocurrido en París.
Unas buenas letras Alonso, me alegro de hayarme tu poema, que siempre son para saborear.

Un fuerte abrazo amigo y feliz fin de semana..
Muchas gracias, Ricardo, que los fanatismos nunca fueron buenos, ni las creencias por el simple hecho de creer en algo sin importarnos el resultado de sus acciones o mandatos.
Un abrazo amigo.
 
Es el karma del desamor. Lamentablemente no todos creemos que el odio no sirve para nada, muchos lo inseminan en la sangre de los más pequeños, hasta los niños van armados. Mago Alonso ¡Gracias por escribir! te dejo un abrazo de música por mi haermano del corazón,músico comptriota Pedro Aznar.
Abrabesos
Me gustó el cantar de tu compatriota Pedro (música y letra); es triste que la crueldad venga firmada por quienes se creen que tienen el verdadero dios y la verdadera razón.
Un abrazote, maga, y mil doscientas gracias por tus aportes siempre encantadores; al próximo poema te traigo la alegría.
 
Un buen soneto, Alonso; me han gustado especialmente, por su fuerza, los tercetos. A mi ese acto sucedido en París me ha resultado especialmente repugnante también. El fanatismo es el peor veneno para el espíritu y es el caldo de cultivo en donde germina el odio a quien piense diferente.

Recibe mi agradecimiento por publicar este poema, amigo

Un abrazo.
Los fanatismos siempre ciegan la posibilidad de ver el árbol, el bosque y el horizonte. Muchísimas gracias, Juan, por la presencia y por esa vista... "si no", je je je.
Abrazote que va volando.
 
París, ocho de enero del dos mil quince.



Sí, tengo la indecencia de querer
por todos los costados que me llegan;
no entiendo de extremismos cuando juegan
con la vida, la muerte y el deber.

¿A quién debes la vida sino al ser,
quienes son los hostiles que te ciegan;
no serán esos mismos que te niegan
la posibilidad de envejecer?

No es el odio la auténtica medida,
ni la justicia una ordenanza ciega;
el futuro es mañana, si es que llega,

y el presente una idea sostenida.
¿Quién es Dios, quién Alá, quién Belcebú?
El verdugo no cree en nada; ¿y tú?

La tragedia incitada por el terrorismo y la falta de piedad por una creencia defendida a toda costa. Los acontecido en París no es más que la existencia de elementos incapaces de respetar la vida y dispuestos a defender sus locos ideales por medio de la violencia. Eso es inaceptable.
 
París, ocho de enero del dos mil quince.



Sí, tengo la indecencia de querer
por todos los costados que me llegan;
no entiendo de extremismos cuando juegan
con la vida, la muerte y el deber.

¿A quién debes la vida sino al ser,
quienes son los hostiles que te ciegan;
no serán esos mismos que te niegan
la posibilidad de envejecer?

No es el odio la auténtica medida,
ni la justicia una ordenanza ciega;
el futuro es mañana, si es que llega,

y el presente una idea sostenida.
¿Quién es Dios, quién Alá, quién Belcebú?
El verdugo no cree en nada; ¿y tú?

Precioso soneto para una tragedia Vicent.Tus versos serenos y tristes son como el regalo que nos ha dejado El Roto, lápices con la punta bien afilada desafiando los extremos y dignificando ese verbo querer, despreciando a los que quitan la vida, ese bien tan preciado que si te lo arrebatan nada ni nadie te la puede devolver.


Muchos Abrazos en este sábado feriado:):)

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El Roto

 
Última edición:
Por desgracia el fanatismo lleva a estas barbaridades y lo trágico de su acción lo pagan, casi todo, los ciudadanos de apie.
El soneto es muy bueno y completo y algo comprometido, propio de tu hacer.
Un fraternal abrazo.
Castro.
 
No hay dios que valga
cuando se ha envenenado el corazón
cuando desde niños se lleva
la muerte del prójimo
cono meta
como si la vida fuese del dios creado
y este pudiese quitarla a discreción
qué duro cuando la conciencia se ha perdido
crudo acontecimiento que has plasmado
magistralmente y quién no protestaría
por tal acción?
Encantada Alonso de pasar
aún con la crudeza del tema
ojalá que pudiéramos cambiar
las conciencias y los corazones
pero no es así, solo nos queda protestar
y solicitar justicia que tampoco revive los muertos
pero que al menos los responsables paguen tal osadía...

con todo respeto,

ligiA
 
París, ocho de enero del dos mil quince.



Sí, tengo la indecencia de querer
por todos los costados que me llegan;
no entiendo de extremismos cuando juegan
con la vida, la muerte y el deber.

¿A quién debes la vida sino al ser,
quienes son los hostiles que te ciegan;
no serán esos mismos que te niegan
la posibilidad de envejecer?

No es el odio la auténtica medida,
ni la justicia una ordenanza ciega;
el futuro es mañana, si es que llega,

y el presente una idea sostenida.
¿Quién es Dios, quién Alá, quién Belcebú?
El verdugo no cree en nada; ¿y tú?
Muy lindo tu soneto.
Grato es pasar tu rincón poético.
Un cordial saludo.
Siempreviva.
 
Hola Alonso: Efectivamente como dices en el último terceto el verdugo no cree ni razona,
es consecuencia de la ocupación de su cerebro casi embrionario, por cuentos de unos
iluminados llenos de vanidad y vacíos de raciocinio. Y todo por falta de una educación
libre y cuestionada progresivamente para evitar adoctrinamientos, así nos va.
Un abrazo. Amadeo.
Cuando se bombardea un cerebro y se le adoctrina para matar, la capacidad de pensar por uno mismo desaparece.
Muchas gracias, Amadeo, y totalmente de acuerdo.
Un abrazo amigo.
 
Felicitaciones, bellos versos para meditar, personas que con un arma en la mano destruyen vidas que se han construido por años, personas que sabiendo que son violentas nunca deberían de usar un arma porque la locura total llega a ellos, saludes, mis mejores deseos.
 

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