El olvido 6

musador

esperando...
No mereces lugar en el olvido
que guardo junto al odio en mi sesera,
ni gloria de haber sido tan siquiera
un hueco en la memoria de mi nido.

El olvido es la forma del recuerdo
que persiste volviendo a nuestra puerta
siempre que por descuido queda abierta
esa luz que separa a loco y cuerdo.

Si en mi sueño crecieras pesadilla
honrada te verías del insulto:
mas ni brasa, ni fuego, ni tumulto,
ni ceniza, ni polvo, ni rencilla
alimentan mi mente que te ignora
desde hoy, y ayer, a mi postrera hora.

Nota. A mi entender, el verso 14 «de hoy para siempre, en buena hora» tiene nueve sílabas. Surgió así con tanta naturalidad, que decidí dejarlo: dice «esto no es un soneto», jajaja. Quizás cambie de idea...
Atendiendo a las críticas y a mi propio criterio, abandonando cierto impulso rebelde, lo he cambiado. Queda ahora un cierto abuso del presente «ignora» que tiene calidad expresiva, ya veré si lo tolero hasta mañana.

Les dejo acá un soneto de sor Juana Inés de la Cruz, la modernidad de cuyos conceptos me sorprende, que motivó en cierta medida mis versos:

Dices que yo te olvido, Celio, y mientes,
en decir que me acuerdo de olvidarte,
pues no hay en mi memoria alguna parte
en que, aun como olvidado, te presentes.

Mis pensamientos son tan diferentes
y en todo tan ajenos de tratarte,
que ni saben ni pueden olvidarte,
ni si te olvidan saben si lo sientes.

Si tú fueras capaz de ser querido,
fueras capaz de olvido; y ya era gloria
al menos la potencia de haber sido.

Mas tan lejos estás de esa victoria,
que aqueste no acordarme no es olvido
sino una negación de la memoria.
 
Última edición:
Este original poema, Jorge, con estructura de dos estrofas de cuatro versos en forma de cuartetos con rimas ABBA CDDC y una estrofa de seis con rimas EFFEGG en donde hay además la particularidad de que el último verso es eneasílabo siendo todos los demás endecasílabos, me llevó a pensar, en una primera lectura, en que podrías haberte equivocado en el último verso y que al transcribirlo se te había quedado algo sin poner por descuido. Luego he visto tu nota en donde dices que te salió así con toda naturalidad y que decidiste dejarlo tal cual.

A mi, sinceramente, me choca ese verso final con dos sílabas menos que el resto; distinto sería que fuera un heptasílabo cuya métrica combina mejor con los endecasílabos como se puede ver en los recitados de las liras o las silvas, o con el propio verso que introduce el estrambote en los sonetos. Pero, en fín, si para tu oído está bien, bien esta.

En cuanto al texto y cómo has tratado el tema de la tensón, qué decirte sino que me ha encantado; de principio a fin, amigo. Esos versos previos al final cierran el poema de forma magnífica:

Si en mi sueño crecieras pesadilla
honrada te verías del insulto:
mas ni brasa, ni fuego, ni tumulto,
ni ceniza, ni polvo, ni rencilla....

Mi felicitación.
 
Última edición:
No mereces lugar en el olvido
que guardo junto al odio en mi sesera,
ni gloria de haber sido tan siquiera
un hueco en la memoria de mi nido.

El olvido es la forma del recuerdo
que persiste volviendo a nuestra puerta
siempre que por descuido queda abierta
esa luz que separa a loco y cuerdo.

Si en mi sueño crecieras pesadilla
honrada te verías del insulto:
mas ni brasa, ni fuego, ni tumulto,
ni ceniza, ni polvo, ni rencilla
alimentan mi mente que te ignora
de hoy para siempre, en buena hora.
Tus letras, Hermanito, parecieran escritas por alguien con el que alguna vez «barrieron el piso», por decirlo de una manera que reconozco áspera y poco poética, pero que expresa realmente lo que ellas me transmiten. Ha de ser dañino para el alma, y para el corazón y la memoria, albergar a un ser que no merece un lugar en el olvido, que odiamos, que no es capaz de alimentar el fuego del hogar. Si amar a ese ser ─o estar con él─ es perder por momentos la cordura o insultarlo hasta en los sueños; si no queda de él nada que despierte pasión; si lo ignoramos por necesidad o por excusa... es porque ese ser ya no es ni la sombra de lo que fue ayer, y tratar de retenerlo sería arriesgarse, irremediablemente, a sufrir de nuevo.

El poema tiene detalles formales que yo por ejemplo evitaría, como las asonancias entre los cuartetos, y un último verso que, por su imperfección métrica, no logra convencerme. Pero es tu trabajo poético y lo valoro, a pesar de estos hermosos y quisquillosos ojos que Dios me dio y que no perdonan ni a su madre en asuntos de poética, jajaja Espero que tú sí sepas perdonar mis exabruptos, jajaja
Un abrazo infinito.
 
Última edición por un moderador:
Estimado Juan: desde el modernismo para acá los eneasílabos acentuados en pares tienen su lugar junto a los endecasílabos petrarquistas y los heptasílabos. Igual, he decidido atender a tu objeción y la de Elhi, aunque esa pequeña disonancia del cierre me resultaba simpática. Ha sido reemplazada por otra pequeña disonancia, al poner en su lugar un único sáfico.
El tema del soneto de sor Juana, y por eso lo incluí, es el del lugar del olvido: olvidar es un acto y deja una marca, cosa que el psicoanálisis ha tomado como eje en algunos de sus mayores logros. Juana quiere negarle a Celio ese lugar subyacente en el olvido. Este contenido esencial de mi tema justifica, pienso, el presente de «ignora». En el debate entre «olvidar» e «ignorar», ese presente que hace del «ignorar» también un acto, admite la derrota. «¡Te ignoro para siempre!» tiene contenido paradojal, y es por eso que quizás lo tolere: a eso me refiero con lo de «calidad expresiva».

un abrazo y gracias por pasar
Jorge
 
Como le comento a Juan, Elhi, tomé el tema de sor Juana, lo alimenté con algunas experiencias personales de esas que todos tenemos, y de ahí salió el soneto; tiene ribetes personales, pero pocos. El verso de marras ha sido cambiado, abriendo quizás otra discusión con cierto abuso del presente del indicativo en «ignora».
En cuanto a las asonancias entre la rimas de los cuartetos, las noté al componer pero decidí tolerarlas.

Nada que perdonar, Hermanazo, hasta de tus errores se aprende, juajuajua. Hablando en serio: me honra tener amigos que no dudan en acariciarme con su látigo.
Un tío mío (Enrique Wernicke), buen narrador por cierto, incluye en un cuento una reflexión: «¿Por qué será que me quieren mis amigos? Será que les presto mi cuchillo...». Imagínate dado este antecedente si me podría molestar (o «si podría molestarme»?: ejemplito de paráfrasis verbal) que Beatriz me diga «Cuchillita», o que tú me rebanes mi soneto.
abrazo
Jorge
 
Última edición:
No mereces lugar en el olvido
que guardo junto al odio en mi sesera,
ni gloria de haber sido tan siquiera
un hueco en la memoria de mi nido.

El olvido es la forma del recuerdo
que persiste volviendo a nuestra puerta
siempre que por descuido queda abierta
esa luz que separa a loco y cuerdo.

Si en mi sueño crecieras pesadilla
honrada te verías del insulto:
mas ni brasa, ni fuego, ni tumulto,
ni ceniza, ni polvo, ni rencilla
alimentan mi mente que te ignora
desde hoy, y ayer, a mi postrera hora.

Nota. A mi entender, el verso 14 «de hoy para siempre, en buena hora» tiene nueve sílabas. Surgió así con tanta naturalidad, que decidí dejarlo: dice «esto no es un soneto», jajaja. Quizás cambie de idea...
Atendiendo a las críticas y a mi propio criterio, abandonando cierto impulso rebelde, lo he cambiado. Queda ahora un cierto abuso del presente «ignora» que tiene calidad expresiva, ya veré si lo tolero hasta mañana.

Les dejo acá un soneto de sor Juana Inés de la Cruz, la modernidad de cuyos conceptos me sorprende, que motivó en cierta medida mis versos:

Dices que yo te olvido, Celio, y mientes,
en decir que me acuerdo de olvidarte,
pues no hay en mi memoria alguna parte
en que, aun como olvidado, te presentes.

Mis pensamientos son tan diferentes
y en todo tan ajenos de tratarte,
que ni saben ni pueden olvidarte,
ni si te olvidan saben si lo sientes.

Si tú fueras capaz de ser querido,
fueras capaz de olvido; y ya era gloria
al menos la potencia de haber sido.

Mas tan lejos estás de esa victoria,
que aqueste no acordarme no es olvido
sino una negación de la memoria.


Desde luego es apasionante entrar en tus poemas y los debates que generan; es como entrar en un aula virtual jajaja
Como siempre tu poema invita a la reflexión Jorge, el olvido y el odio desde luego no pueden ir de la mano,porque cuando se odia, es imposible olvidar. Todo el soneto, aunque doloroso, es profundamente hermoso y emotivo; en los tercetos los versos elevan el vuelo.
...Pues ¿qué quieres que te diga Jorge? a mi me gustaba tu irreverencia con las normas del último verso, que por cierto has cambiado ¿no?.

Un abrazo.
Isabel.
 
Última edición:
Excelente desarrollo del soneto presentado como bien han comentado ya, respecto a los cambios me parece que no mejora el último verso:

desde hoy, y ayer, a mi postrera hora. (pues me resulta dodeca con acento en 5ª) rompiéndome el ritmo al recitar.

Englobo.gif
 
Estimado Marcos: mi escansión de ese verso es «des- de hoy- y a-yer- a- mi- pos-tre-ra-ho-ra», con acento en 2.4.8.10.
Veo la sinalefa en «desde hoy», que supongo romperás para que el acento de «ayer» resulte en quinta, perfectamente ejecutable: supone, es cierto, algún debilitamiento de la «e», casi como si pronunciaras «desd' hoy».
abrazo
Jorge
 
Última edición:
Estimado Jorge..
Una vez más me voy admirada por tu buen quehacer poético, además de dejarnos un mensaje reflexivo sobre el olvido, ese que nunca se logra definitivamente, salvo que sea a causa de algunas de las enfermedades que la ocasionan. Además concuerdo plenamente con el comentario de Isabel, ya que la misma opinión hemos tenido al respecto, un amigo y yo, sobre los intercambios de comentarios que hacen los grandes poetas como ustedes y de los cuales se aprende y mucho.
Abrazos Poeta!!!
 
Jorge...
Paso a disfrutar los recodos de tus versos entre las experiencias y los recuerdos, leo mucha tristeza, desgarradora por momentos, pero de ese indeleble sello (como bien comentas) de olvido. Un fuerte abrazo Jorge.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba