Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Confieso dolido
que a veces no quiero
tenerte a mi lado.
Quiero yo, sereno,
liberar tu rumbo
y quedarme entero,
a salvo mis ansias
de tu amante empeño.
Mirar las estrellas
desde mi balcón,
responsable y cauto.
Firme mi intención
dedicada a ella
que siempre esperó
con hijos guardados
en mi indecisión.
Aunque sé que tú
vivirás la noche
rendida a su influjo
y en vivo derroche
de tu alegre ser,
y moriré entonces
por hallar tu boca
y oírle mi nombre.
Mas no puedo herirla,
desmembrar su amor,
aunque yo contigo
sienta cerca a Dios
y dentro del pecho,
en cada rincón,
jubiloso el grito
de mi corazón.
que a veces no quiero
tenerte a mi lado.
Quiero yo, sereno,
liberar tu rumbo
y quedarme entero,
a salvo mis ansias
de tu amante empeño.
Mirar las estrellas
desde mi balcón,
responsable y cauto.
Firme mi intención
dedicada a ella
que siempre esperó
con hijos guardados
en mi indecisión.
Aunque sé que tú
vivirás la noche
rendida a su influjo
y en vivo derroche
de tu alegre ser,
y moriré entonces
por hallar tu boca
y oírle mi nombre.
Mas no puedo herirla,
desmembrar su amor,
aunque yo contigo
sienta cerca a Dios
y dentro del pecho,
en cada rincón,
jubiloso el grito
de mi corazón.
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