Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Ando cicatrizando treinta años
y aún sangra la herida por mi piel;
nos dieron a beber de nuestra miel;
después cielo e infierno, dos extraños.
El tiempo no curó mis cumpleaños
ni fue el abrazo de la muerte fiel
al compartido espacio que un garniel
brindó a la adolescencia con engaños.
Una cosa falló, que fue yo mismo;
una motocicleta acelerada,
una pizca de más de egocentrismo.
Dieciocho; maldición en mi morada,
precipitada toda en un abismo.
Pudimos serlo todo y fuimos nada.
y aún sangra la herida por mi piel;
nos dieron a beber de nuestra miel;
después cielo e infierno, dos extraños.
El tiempo no curó mis cumpleaños
ni fue el abrazo de la muerte fiel
al compartido espacio que un garniel
brindó a la adolescencia con engaños.
Una cosa falló, que fue yo mismo;
una motocicleta acelerada,
una pizca de más de egocentrismo.
Dieciocho; maldición en mi morada,
precipitada toda en un abismo.
Pudimos serlo todo y fuimos nada.
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