luci2
Poeta adicto al portal
El cuerpo sigue su instinto y la lengua no siempre es fiel al diccionario.
Decimos barbaridades y posamos ante el reflejo del interlocutor, las manos, ojos y piernas, estos, son el centro del mensaje “No verbal”.
Si nos encontramos incomodos, con alguien, las piernas y los ojos, nos delatan, pues alternamos pie derecho e izquierdo a cada rato, como gesto de inquietud, ante el lenguaje verbal del otro, mostrándonos sin gesticular palabra alguna. Está a la vista lo mal que lo estamos pasando, sea cual sea las circunstancias del tema o persona.
El lenguaje cotidiano es cercano, pero conlleva a veces a ciertos equívocos, poner en boca lo que no se ha dicho realmente, ni lo que siente o se piensa.
Algunos vocablos, determinan la personalidad de cada uno, aunque estos, siempre vayan acompañados de estrategias y en la mayoría, ese arma de protegerse ante su locutor.
Los ojos, además de ser el espejo del alma, indican en el lenguaje no verbal, desgano, asombro o desacuerdo, sobre todo, si las manos trabajan, cruzadas contra el pecho, barbilla o mejilla.
Se puede hablar en silencio, endulzar, herir, mentir, atacar, acorralar, proponer y sugerir miles de actos con gran sutileza.
El lenguaje no verbal, es más universal, es más perspicaz que las palabras.
Con las palabras de igual manera puedes evitar esa discordia que al final, habla más el cuerpo que la lengua y lanzar rayos o bofetadas, Sin embargo el lenguaje verbal es más complejo de controlar frente al interlocutor.
El lenguaje patalea al diccionario, como bien dije al principio, constantemente se hace, incluso los mejores oradores y académicos, hacemos de las palabras, vocablos que se modernizan, hasta en boca de los mejores periodistas.
La personalidad de cada uno, hace que locutores e interlocutores, se sientan más capacitados a la hora de entablar una conversación en grupo y con la virtud de la paciencia y observación, podríamos ampliar nuestro conocimiento en todo campo, siendo reflexivo y estando abierto a escuchar y responder con coherencia, de modo verbal o no verbal.
Tanto en el lenguaje verbal como en el no verbal, todo ser humano posee la elegancia del saber estar, si se quiere y se presta a ello, no importa la edad, sexo o raza, ni el nivel cultural tampoco que en su lenguaje verbal, digan ordinarieces y tacos comunes triviales.
Lo cortés no quita lo valiente, pues todos somos dignos de ser oídos y valorados, pese a una actitud impropia contra el otro, se puede aplaudir con el cuerpo al locutor y abrazarlo sin tocarlo, con el lenguaje verbal podemos agradecer y mostrar las emociones.
Decimos barbaridades y posamos ante el reflejo del interlocutor, las manos, ojos y piernas, estos, son el centro del mensaje “No verbal”.
Si nos encontramos incomodos, con alguien, las piernas y los ojos, nos delatan, pues alternamos pie derecho e izquierdo a cada rato, como gesto de inquietud, ante el lenguaje verbal del otro, mostrándonos sin gesticular palabra alguna. Está a la vista lo mal que lo estamos pasando, sea cual sea las circunstancias del tema o persona.
El lenguaje cotidiano es cercano, pero conlleva a veces a ciertos equívocos, poner en boca lo que no se ha dicho realmente, ni lo que siente o se piensa.
Algunos vocablos, determinan la personalidad de cada uno, aunque estos, siempre vayan acompañados de estrategias y en la mayoría, ese arma de protegerse ante su locutor.
Los ojos, además de ser el espejo del alma, indican en el lenguaje no verbal, desgano, asombro o desacuerdo, sobre todo, si las manos trabajan, cruzadas contra el pecho, barbilla o mejilla.
Se puede hablar en silencio, endulzar, herir, mentir, atacar, acorralar, proponer y sugerir miles de actos con gran sutileza.
El lenguaje no verbal, es más universal, es más perspicaz que las palabras.
Con las palabras de igual manera puedes evitar esa discordia que al final, habla más el cuerpo que la lengua y lanzar rayos o bofetadas, Sin embargo el lenguaje verbal es más complejo de controlar frente al interlocutor.
El lenguaje patalea al diccionario, como bien dije al principio, constantemente se hace, incluso los mejores oradores y académicos, hacemos de las palabras, vocablos que se modernizan, hasta en boca de los mejores periodistas.
La personalidad de cada uno, hace que locutores e interlocutores, se sientan más capacitados a la hora de entablar una conversación en grupo y con la virtud de la paciencia y observación, podríamos ampliar nuestro conocimiento en todo campo, siendo reflexivo y estando abierto a escuchar y responder con coherencia, de modo verbal o no verbal.
Tanto en el lenguaje verbal como en el no verbal, todo ser humano posee la elegancia del saber estar, si se quiere y se presta a ello, no importa la edad, sexo o raza, ni el nivel cultural tampoco que en su lenguaje verbal, digan ordinarieces y tacos comunes triviales.
Lo cortés no quita lo valiente, pues todos somos dignos de ser oídos y valorados, pese a una actitud impropia contra el otro, se puede aplaudir con el cuerpo al locutor y abrazarlo sin tocarlo, con el lenguaje verbal podemos agradecer y mostrar las emociones.