Hace tiempo que espero las palabras
que un día me quisiste repetir,
aquella clara noche en que la luna
te conminó a romper tu rigidez;
fue entonces que las vi balancearse
como dos trapecistas sin sus redes
antes de ejecutar su triple salto
y trascender tus labios de salitre.
Mas tu gélido aliento las contuvo,
tiritaban al borde de tu boca
y en el sonido mudo de tu voz;
como eternas crisálidas que esperan
una brizna de amor, tan solo un soplo,
que libere por fin aquel te quiero.
que un día me quisiste repetir,
aquella clara noche en que la luna
te conminó a romper tu rigidez;
fue entonces que las vi balancearse
como dos trapecistas sin sus redes
antes de ejecutar su triple salto
y trascender tus labios de salitre.
Mas tu gélido aliento las contuvo,
tiritaban al borde de tu boca
y en el sonido mudo de tu voz;
como eternas crisálidas que esperan
una brizna de amor, tan solo un soplo,
que libere por fin aquel te quiero.
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