lesmo
Poeta veterano en el portal
Cómo recuerdo la yegua,
aquella que era castaña,
esa que con tanto brío
subía los montes de Alhama.
Qué bien montaba mi padre
su yegua cuando montaba,
tenía un porte gitano
con sombrero de ala ancha.
No necesitaba espuelas,
una caricia bastaba
para que fuera trotando
o para que galopara.
Llevaba floja la brida
para que no lastimara
el relincho de su boca
cuando un caballo encontraba.
Si estaba cruzando el río
y casi cubría el agua
parecía ir nadando
y nunca se le espantaba.
Cuánta nobleza a su lomo
tenía la yegua castaña
como aquella no habrá otra
solo faltaba que hablara.
Y la mimábamos todos
cuando llegaba a la cuadra
porque con agua del río
se refrescaban sus patas.
¿Estará por esos cielos
con mi padre a sus espaldas
galopando por las nubes
o volando con sus alas?
aquella que era castaña,
esa que con tanto brío
subía los montes de Alhama.
Qué bien montaba mi padre
su yegua cuando montaba,
tenía un porte gitano
con sombrero de ala ancha.
No necesitaba espuelas,
una caricia bastaba
para que fuera trotando
o para que galopara.
Llevaba floja la brida
para que no lastimara
el relincho de su boca
cuando un caballo encontraba.
Si estaba cruzando el río
y casi cubría el agua
parecía ir nadando
y nunca se le espantaba.
Cuánta nobleza a su lomo
tenía la yegua castaña
como aquella no habrá otra
solo faltaba que hablara.
Y la mimábamos todos
cuando llegaba a la cuadra
porque con agua del río
se refrescaban sus patas.
¿Estará por esos cielos
con mi padre a sus espaldas
galopando por las nubes
o volando con sus alas?
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