La amistad 5 - Lucio. (Romance)

libelula

Moderadora del foro Nuestro espacio.
Miembro del equipo
Moderadores
Ni cuando perdió la casa
Lucio abandonó a su dueño,
cuantas veces lo adoptaron
corrió a su lado de nuevo.


Yo lo vi lamer sus penas,

consolar su desespero
y defender con sus dientes
la custodia de su sueño.

Compartir sus soledades,
sus penurias, su destierro,
durmiendo sobre cartones
y de techo, el firmamento.

Él afronta en los caminos
azotes de lluvia y viento
y cuando llega la noche,
se ovilla junto a su cuerpo.


Bajo un calor asfixiante,
cual Quijote y su escudero,
van dos escuálidas sombras
callejeando sus huesos.

Argumentan los creyentes:
-no tienen alma los perros-

no lo sé, pero hoy le he visto
vagando junto a su dueño.


 
Última edición:
Wow, Isabel...
Que emotivos versos nos has dejado en tu hermoso poema, en el que nos deja reflejado otra muestra leal y cariñosa manera de manifestar y entregar amor, esa que se produce en las relaciones de una mascota y su su dueño/a, feliz y agradecida estoy con tu grandiosa participación en esta nueva ronda de tensón, te comparto un Video sobre esta relación de amistad que existe entre un hombre y su perro, ambos protagonistas de una publicidad sobre la donación de órganos, me emocioné la primera vez que lo vi, y he vuelto a emocionarme al leer tus versos.
Gracias por tu gran aporte poético y por tu apoyo al tema que he propuesto. Abrazos Poetisa!!

 
Wow, Isabel...
Que emotivos versos nos has dejado en tu hermoso poema, en el que nos deja reflejado otra muestra leal y cariñosa manera de manifestar y entregar amor, esa que se produce en las relaciones de una mascota y su su dueño/a, feliz y agradecida estoy con tu grandiosa participación en esta nueva ronda de tensón, te comparto un Video sobre esta relación de amistad que existe entre un hombre y su perro, ambos protagonistas de una publicidad sobre la donación de órganos, me emocioné la primera vez que lo vi, y he vuelto a emocionarme al leer tus versos.
Gracias por tu gran aporte poético y por tu apoyo al tema que he propuesto. Abrazos Poetisa!!


Querida Romi, me ha costado hablar de la amistad sin caer en los tópicos, tanto que, como verás, me he terminado hablando del perro para mostrar esa lealadad desinteresada llevada hasta sus últimas consecuencias. La verdad es que me llena de ternura, me resulta conmovedor ver al perro del vahgabundo, echado junto a sus dueño, expuesto a las inclemencias del tiempo, a su crisis , a su escasez, siguiendo su amargo destino.
Para mi, Romi, la amistad verdadera entre iguales, se alimenta brindandose y de confirma en los malos momentos, porque para los buenos siempre hay amigos. La vida me ha demostrado que los mejores amigos compartieron mis peores momentos; pero también, que hay amistades que, desgraciadamente, no resisten el paso del tiempo.
Gracias por ese conmovedor video y por la emoción que me ha despertado tu comentario.
Un fuerte abrazo.
 
Ni cuando perdió la casa
Lucio abandono a su dueño,
cuantas veces lo adoptaron
corrió a su lado de nuevo.


Yo lo vi lamer sus penas,

consolar su desespero,
y defender con sus dientes
la custodia de su sueño.

Compartir sus soledades,
su penurias, su destierro,
durmiendo sobre cartones
y de techo, el firmamento.

Él afronta en los caminos
azotes de lluvia y viento,
y cuando llega la noche,
se ovilla junto a su cuerpo.


Bajo un calor asfixiante,
cual quijote y su escudero,
van dos escuálidas sombras
callejeando sus huesos.

Argumentan los creyentes:
-no tienen alma los perros-

no lo sé, pero hoy le he visto
vagando junto a su dueño.


Genial inspiración hecha poesía nos dejas querida amiga Isabel,
done la fiel amistad que destilan tus letras es conmovedora además
de real. Te felicito por tan bonita poesía en honor a tan bonito
sentimiento como es la amistad. Ha sido un placer pasearme por tus
letras. Besos y un abrazo para ti. Tere
 
Probablemente hay pocas amistades tan fieles como las que se crean entre una persona y su perr0, Libélula, ciertamente, son de las que no se olvidan; el nombre de los perros que han formado parte de nuestra vida y los recuerdos que nos trae el solo hecho de pronunciarlo, es de las cosas qué más perduran en nuestra mememoria. Los lazos afectivos que se crean con esos animales nos dejan una huella indeleble.
Creo que has acertado de pleno enfocando este lindo romance bajo esta perspectiva. Es un magnífico trabajo por el que te felicito.

En la cita te dejo algún apunte de tipo ortográfico.

Mi saludo más cordial.


Ni cuando perdió la casa
Lucio abandono a su dueño,
cuantas veces lo adoptaron
corrió a su lado de nuevo.


Yo lo vi lamer sus penas,

consolar su desespero, creo que esta coma no procede pue se continúa la fras e con "y".
y defender con sus dientes
la custodia de su sueño.

Compartir sus soledades,
su penurias, su destierro,
durmiendo sobre cartones
y de techo, el firmamento.

Él afronta en los caminos
azotes de lluvia y viento, (idem nota anterior)
y cuando llega la noche,
se ovilla junto a su cuerpo.


Bajo un calor asfixiante,
cual quijote y su escudero, (tengo la impresión de que "Quijote" debe ir con mayúsculas; otra cosa sería si pusieses "quijotesco" que es adjetivo)
van dos escuálidas sombras
callejeando sus huesos.

Argumentan los creyentes:
-no tienen alma los perros-

no lo sé, pero hoy le he visto
vagando junto a su dueño.


 
Genial inspiración hecha poesía nos dejas querida amiga Isabel,
done la fiel amistad que destilan tus letras es conmovedora además
de real. Te felicito por tan bonita poesía en honor a tan bonito
sentimiento como es la amistad. Ha sido un placer pasearme por tus
letras. Besos y un abrazo para ti. Tere

Querida Tere: Gracias por dejarme tan cálido mensaje y por tu atenta lectura; siempre es una alegría para mi tu visita.
Un fuerte abrazo.
 
Probablemente hay pocas amistades tan fieles como las que se crean entre una persona y su perr0, Libélula, ciertamente, son de las que no se olvidan; el nombre de los perros que han formado parte de nuestra vida y los recuerdos que nos trae el solo hecho de pronunciarlo, es de las cosas qué más perduran en nuestra mememoria. Los lazos afectivos que se crean con esos animales nos dejan una huella indeleble.
Creo que has acertado de pleno enfocando este lindo romance bajo esta perspectiva. Es un magnífico trabajo por el que te felicito.

En la cita te dejo algún apunte de tipo ortográfico.

Mi saludo más cordial.

Si, la verdad es que el perro, ha dado siempre un ejemplo admirable de amistad; tengo muy buenos recuerdos del perro de mi infancia, era uno más de la familia.
Gracias por tus apuntes y por tu opinión siempre tan valiosa para mi.
Un abrazo.
 
Última edición:
Hermoso romance dedicado a ese perro de croto, Isabel. Te cuento una anécdota que estuve por tomar como tema para mi aporte a esta tensón, aunque luego lo descarté:
El otro día fui en mi bote a un almacén que hay a unas cuadras de mi casa en la isla. Al desembarcar, un gran perro labrador negro, que no suele estar en ese sitio, se me vino al humo. Lo esperé a pie firme, como corresponde, aunque con cierta desconfianza. Cuando se acercó, lo hizo sonriendo (los perros sonríen, por supuesto) y moviendo la cola; se llegó a mí y me lamió con gran entusiasmo la mano: solo entonces lo reconocí, o mejor dicho supuse que podía ser mi viejo amigo Moro, al que hacía cuatro años que no veía (está bastante cambiado, era medio cachorro aún cuando fuimos amigos). La dueña se mudó a tierra hace cuatro años, recién ahora trajo el perro de nuevo a la isla. En su tiempo, fuimos bastante amigos (los perros se encariñan fácil conmigo porque me la paso al aire libre, como ellos). El perro, Isabel, me reconoció al instante, eso me conmovió: yo tuve que preguntar para estar seguro de que era él...
Cosas de perros.
abrazo
j
«abandonó»
«sus penurias»
 
Última edición:
Hermoso romance dedicado a ese perro de croto, Isabel. Te cuento una anécdota que estuve por tomar como tema para mi aporte a esta tensón, aunque luego lo descarté:
El otro día fui en mi bote a un almacén que hay a unas cuadras de mi casa en la isla. Al desembarcar, un gran perro labrador negro, que no suele estar en ese sitio, se me vino al humo. Lo esperé a pie firme, como corresponde, aunque con cierta desconfianza. Cuando se acercó, lo hizo sonriendo (los perros sonríen, por supuesto) y moviendo la cola; se llegó a mí y me lamió con gran entusiasmo la mano: solo entonces lo reconocí, o mejor dicho supuse que podía ser mi viejo amigo Moro, al que hacía cuatro años que no veía (está bastante cambiado, era medio cachorro aún cuando fuimos amigos). La dueña se mudó a tierra hace cuatro años, recién ahora trajo el perro de nuevo a la isla. En su tiempo, fuimos bastante amigos (los perros se encariñan fácil conmigo porque me la paso al aire libre, como ellos). El perro, Isabel, me reconoció al instante, eso me conmovió: yo tuve que preguntar para estar seguro de que era él...
Cosas de perros.
abrazo
j
«abandonó»
«sus penurias»


Estoy segura de que habrías hecho un gran poema Jorge... ¡por supuesto que los perros sonrien!...y te reconoció después de cuatro años,¡increíble!,...
Si, lo creo, creo que se encariñan facilmente contigo y tú con ellos, no hay sino que leer con qué entusismo cuentas las anecdotas donde ellos son protagonistas. Estoy segura de que la alegría del encuentro fué mutua. Conmovedora anecdota Jorge.
Gracias.
Un abrazo.
 
Hermoso y muy emotivo poema nos compartes. Quizás la amistad de una mascota con su dueño sea la mas grande y sincera. Me gusto mucho pasar a leerte como siempre. Saludos y Bendiciones.
Mi querida Lourdes, siempre agradezco y me alegra mucho, tu mirada amable sobre mis letras y tú cálido comentario.
Un fuerte abrazo poetisa.
 
Amiga me ha pasado con tu excelente poema lo mismo que me pasa cada vez que escucho una canción-poema de Rafael Amor,
se me han saltado las lágrimas por la sensibilidad y la ternura
que transmite.
Un beso, te dejo la canción.
 
Ni cuando perdió la casa
Lucio abandonó a su dueño,
cuantas veces lo adoptaron
corrió a su lado de nuevo.


Yo lo vi lamer sus penas,

consolar su desespero
y defender con sus dientes
la custodia de su sueño.

Compartir sus soledades,
sus penurias, su destierro,
durmiendo sobre cartones
y de techo, el firmamento.

Él afronta en los caminos
azotes de lluvia y viento
y cuando llega la noche,
se ovilla junto a su cuerpo.


Bajo un calor asfixiante,
cual Quijote y su escudero,
van dos escuálidas sombras
callejeando sus huesos.

Argumentan los creyentes:
-no tienen alma los perros-

no lo sé, pero hoy le he visto
vagando junto a su dueño.


Precioso poema Isabel..., me gustó mucho. Triste.
Condensas en el romance la tragedia del desgraciado sin techo, vagando en soledad, mientras la amistad de su perro perdura inquebrantable, cual Quijote y su escudero... Callejeando sus huesos, gran imagen.
Un abrazo, y sigue bien.
 
Amiga me ha pasado con tu excelente poema lo mismo que me pasa cada vez que escucho una canción-poema de Rafael Amor,
se me han saltado las lágrimas por la sensibilidad y la ternura
que transmite.
Un beso, te dejo la canción.
Mi queriso Eladio, gracias por estar aquí, por tus palabras y por el conmovedor poema de Rafael Amor; por lo que cuenta y como lo cuenta, su interpetación, el tono de su voz...me ha emocionado.Mil gracias querido amigo.
Un fuerte abrazo.
 
Precioso poema Isabel..., me gustó mucho. Triste.
Condensas en el romance la tragedia del desgraciado sin techo, vagando en soledad, mientras la amistad de su perro perdura inquebrantable, cual Quijote y su escudero... Callejeando sus huesos, gran imagen.
Un abrazo, y sigue bien.

Estimado Kalkabadan, qué alegria me dá tu visita. Gracias por dejar la preciada huella de tu valiosa opinión, aquí, en este espacio donde compartimos nuestra inspiración, entre versos, emociones, afectos y la generosa aportación de crítica constructiva con la que yo, personalmente, tanto he aprendido.
Un abrazo y mi deseo de que también tú, sigas bien.
 
Última edición:
Ni cuando perdió la casa
Lucio abandonó a su dueño,
cuantas veces lo adoptaron
corrió a su lado de nuevo.


Yo lo vi lamer sus penas,

consolar su desespero
y defender con sus dientes
la custodia de su sueño.

Compartir sus soledades,
sus penurias, su destierro,
durmiendo sobre cartones
y de techo, el firmamento.

Él afronta en los caminos
azotes de lluvia y viento
y cuando llega la noche,
se ovilla junto a su cuerpo.


Bajo un calor asfixiante,
cual Quijote y su escudero,
van dos escuálidas sombras
callejeando sus huesos.

Argumentan los creyentes:
-no tienen alma los perros-

no lo sé, pero hoy le he visto
vagando junto a su dueño.



Bello homenaje a los animales como estos, hay humanos que muerden la mano del que les da de comer y los perros son superiores a ellos
Gracias por despertar conciencias amiga
 
Bello homenaje a los animales como estos, hay humanos que muerden la mano del que les da de comer y los perros son superiores a ellos
Gracias por despertar conciencias amiga
Gracias de nuevo a tí, Ramón, por acercarte a estos versos.
Los perros nos han demostrado que, en cuanto a amistad y fidelidad, son dignos de homenaje..
Gracias por estar aquí.
Un abrazo.
 
Bonito y enternecedor este romance tuyo a la fidelidad de los canes respecto de sus dueños.
Abrazos Isabel



Ni cuando perdió la casa
Lucio abandonó a su dueño,
cuantas veces lo adoptaron
corrió a su lado de nuevo.


Yo lo vi lamer sus penas,

consolar su desespero
y defender con sus dientes
la custodia de su sueño.

Compartir sus soledades,
sus penurias, su destierro,
durmiendo sobre cartones
y de techo, el firmamento.

Él afronta en los caminos
azotes de lluvia y viento
y cuando llega la noche,
se ovilla junto a su cuerpo.


Bajo un calor asfixiante,
cual Quijote y su escudero,
van dos escuálidas sombras
callejeando sus huesos.

Argumentan los creyentes:
-no tienen alma los perros-

no lo sé, pero hoy le he visto
vagando junto a su dueño.


 
Bonito y enternecedor este romance tuyo a la fidelidad de los canes respecto de sus dueños.
Abrazos Isabel
Gracias, Luis Adolfo, siempre fue y sigue siendo para mí, una alegría tu lectura amable y tus comentarios generosos.
Abrazos Luis Adolfo.
 
Última edición:

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba