Llovizna. Soneto en Covas.

Maktú

Poeta que considera el portal su segunda casa
Por todo el litoral sigue lloviendo
en este atardecer que sabe a tanto...
La lluvia se apodera de mi canto
mojando lo que el alma está sintiendo.

De Covas a Viveiro va cayendo
un agua pequeñita y con encanto,
llovizna que a la arena pone un manto
y al árbol... lo que el árbol va bebiendo.

El cielo -derramándose nuboso-
se entrega colosal y enternecido
al mar en un milagro generoso

que llega como beso bendecido,
nutriendo con su aliento portentoso
la Vida donde Dios tiene sentido.


 
Por todo el litoral sigue lloviendo
en este atardecer que sabe a tanto...
La lluvia se apodera de mi canto
mojando lo que el alma está sintiendo.

De Covas a Viveiro va cayendo
un agua pequeñita y con encanto,
llovizna que a la arena pone un manto
y al árbol... lo que el árbol va bebiendo.

El cielo -derramándose nuboso-
se entrega colosal y enternecido
al mar en un milagro generoso

que llega como beso bendecido,
nutriendo con su aliento portentoso
la Vida donde Dios tiene sentido.
Muy hermoso y excelente soneto sobre la llovizna en el mar. Me encantan las rías altas. Galicia es preciosa. Encantada de leerte
Un fuerte abrazo.
 
Por todo el litoral sigue lloviendo
en este atardecer que sabe a tanto...
La lluvia se apodera de mi canto
mojando lo que el alma está sintiendo.

De Covas a Viveiro va cayendo
un agua pequeñita y con encanto,
llovizna que a la arena pone un manto
y al árbol... lo que el árbol va bebiendo.

El cielo -derramándose nuboso-
se entrega colosal y enternecido
al mar en un milagro generoso

que llega como beso bendecido,
nutriendo con su aliento portentoso
la Vida donde Dios tiene sentido.
Una entrega del poeta y la naturaleza que bellamente rodea para plasmarse en bellas letras como estas, exquisita lectura para los sentidos, un abrazo grande poeta.
 
¡¡¡GENIAL!!! Un soneto para disfrutarlo en grande y aplaudirlo a rabiar.
Fuerte abrazo Maktú.

Por todo el litoral sigue lloviendo
en este atardecer que sabe a tanto...
La lluvia se apodera de mi canto
mojando lo que el alma está sintiendo.

De Covas a Viveiro va cayendo
un agua pequeñita y con encanto,
llovizna que a la arena pone un manto
y al árbol... lo que el árbol va bebiendo.

El cielo -derramándose nuboso-
se entrega colosal y enternecido
al mar en un milagro generoso

que llega como beso bendecido,
nutriendo con su aliento portentoso
la Vida donde Dios tiene sentido.
 

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