¡Ay, si alargar pudiera...!
Cada mañana, deja el ruiseñor
posado en mí balcón su melodía,
dulce gorjeo lleno de alegría
canta, mostrándose gran seductor.
Emprende vuelo desde el mirador
hacia la fuente por el claro día,
gran alborozo vive esta alma mía
al escuchar su trino embriagador...
por el jardín del aire sutilmente.
Gorjea el grácil pájaro al poniente,
las bellas rosas bailan incesantes,
momentos de perfumes y de cantos
¡Cuánta alegría reina ya no hay llantos!
¡Ay, si alargar pudiera estos instantes!
Luis
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